El mate lo ha escuchado todo, lo ha adivinado todo, confidencias terribles, esperanzas siempre abatidas, juramentos sombríos. Aplicadle el oído, y percibiréis en él las mil voces confusas del inmenso pasado, como en el viejo caracol los rumores del mar.
Frases célebres sobre: caracol.
Hay un total de 26 freses célebres sobre "caracol" este sitio web.
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El primer francés que se comió un caracol no era, ciertamente, un epicúreo, sino un hambriento.
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Diálogo en Caracol Radio
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Quien busca la felicidad fuera de sí es como un caracol que caminara en busca de su casa
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Cera y cáñamo unió que no debiera, cien cañas, cuyo bárbaro ruido, demás ecos que unió cáñamo y cera alboque es duramente repetido; la selva se confunde, el mar se altera, rompe Tritón su caracol torcido, sordo huye el bajel a vela y remo; tal la música e
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El caracol levanta su cabeza: se me parece.
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Durante nuestra vida, nosotros dos no hemos perseguido sino una sola cosa; una visión cruel, sanguinaria, indestructible: la substancia... Yo no he hablado nunca de los detalles de la vida cotidiana; son caracolas vacías.
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Me identifico con el caracol porque yo mismo, cuando me abstengo sexualmente es cuando soy más yo mismo, soy uno y otro
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Sube lentamente lentamente pequeño caracol escalas el Monte Fuji.
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De noche bajo la luna torso desnudo el caracol.
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Me voy de la casa junto al ruiseñor ¡Cuídala caracol!
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¿A dónde puede ir bajo la lluvia este caracol?
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¿Cuándo vino tan cerca de mí este caracol?
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Caracol a tu manera ¿Puedes llegar a ser un Buda?
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Una puerta de ramajes y como cerradura un caracol.
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Que el caracol es comestible y la babosa no lo es, me lo creo. Y además admiro profundamente al tipo que fue capaz de descubrirlo por primera vez.
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El tiempo vuela a veces como un pájaro, y a veces se arrastra como un caracol. Pero la mayor felicidad del hombre sobreviene cuando no se advierte si su paso es raudo o moroso.
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Cosas quiero, como una gran ola de ternura deshaciéndome un ruido de caracol, un cardumen de peces en la boca, algo de eso frágil y desnudo, como una flor a punto de entregarse a la primera luz de la mañana, o simplemente una semilla, un árbol, un poco de
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Ya me hundo a buscarme en un te amé que quiso ser te amo, donde se desenrolla un caracol atónito al descubrir el fondo salobre de sus ecos, y los confesonarios desenredan mis arrepentimientos mentirosos. Ya me voy con mi muerte de música a otra parte. Ya
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Lo que siempre me ha gustado en el hombre es que, siendo capaz de construir Louvres, pirámides eternas y basílicas de San Pedro, pueda contemplar fascinado la celdilla de un panal de abejas o la concha de un caracol.