Fe, perdón, mansedumbre: tal es tu lema; el corazón de escudo, tu premio el reino de los cielos.
Frases célebres sobre: cielos. [Página 3]
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La belleza es un hiriente estremecimiento del corazón, una vida plena en el alma, y una locura de amor que hace flotar al espíritu en su éter hasta hacerlo abrazar los cielos.
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Hoy la tierra y los cielos me sonríen, hoy llega al fondo de mi alma el sol, hoy la he visto..., la he visto y me ha mirado... ¡hoy creo en Dios!
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El que posee el suelo posee hacia arriba hasta los cielos.
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Mientras observo los descendentes cielos nublados para siempre, ¿cómo es que ellos llueven lágrimas de amor?
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Conozco pintores que no saben copiar hombres y pretenden subir a los cielos a pintar dioses.
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Era amor puro, sin posesión ni celos; nadie consigue atar a un trueno, nadie consigue apropiarse de los cielos del otro en el momento del abandono.
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Amor sin celos no lo dan los cielos.
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Soy una prostituta y me pagan muy bien por los rascacielos.
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El milagro japonés no son los rascacielos anti sismo ni la tecnología digital, no son los trenes bala, ni el turismo que busca un harakiri cultural, es una madre con dos chicos en bicicleta, uno delante, el otro atrás por entre el tránsito de Osaka que la
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Todos aquí para mirar arder y consumirse ese fuego. ¿Fuego sólo? ¿No es un corazón apasionado que se ilumina en los cielos?
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Siempre que las estrellas estuvieran en posición, podían saltar de un mundo a otro a través de los cielos; mas cuando las estrellas no eran propicias, Ellos no podían vivir. Pero aunque no pudieran vivir, tampoco morirían realmente.
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Los cuervos afirman que un solo cuervo podría destruir los cielos. Incuestionable es la cosa, pero no prueba nada contra el cielo, porque cielo significa precisamente la imposibilidad de los cuervos
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Dueña de la negra toca, por un beso de tu boca diera un reino Boabdil; y yo por ello, cristiana, te diera de buena gana mil cielos, si fueran mil.
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En todos los cielos te encuentro.
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¡Ah, si yo pudiera! Pero cielos y tierra conspiran para tornarme miserable. Recibid mi corona. ¿Recibirla? No; mis manos inocentes no se mancharán con tan sucio crimen. A ver quién de vosotros desea más mi sangre y gloriaos de ser asesinos de un rey. Ea,
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¡Cuántos son los que con voces llenan los cielos y tierra y sin cesar de sus labios se desprenden duras quejas! ¡Cuán dichoso yo sería, van diciendo, si pudiera hacer esto o bien aquello! -¡Hazlo! La suerte contesta, y en vez de crecer su dicha, crecen a
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No te amo, amo mis celos, esos celos son lo único tuyo que me queda. Cuando desaparezca en esos cielos de odio te ladraré porque no vienes.
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Agua es la nube oscura y silenciosa, errante prisionera de los cielos. Pero su sombra, andando por la tierra y el mar; no es agua, es sueño.
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¡No dejaron al pasar más huellas, con sus glorias, sus luchas y sus duelos, que la que deja el pájaro que cruza el azul transparente de los cielos!