Es preciso haber vivido mucho tiempo para reconocer cuán corta es la vida
Frases célebres sobre: cuán. [Página 16]
Hay un total de 525 freses célebres sobre "cuán" este sitio web. [Página 16]
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El que sabe hablar, sabe también cuándo hacerlo.
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Quien sabe qué hacer, también sabe cuándo.
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Sigo esperando la estación que te traerá a casa: no sé cuántas veces he plantado la semilla, regado las plantas, contado los capullos.
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Cuántos, cansados de mentir, se suicidan en cualquier verdad.
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¡Cuán fácil es dejarnos arrastrar por aquello que nos es fácil! Así yo, puesto a escribir novelas, me hallé cautivo de ellas y tan contento como el pez en el agua.
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El mal que no he hecho, ¡cuánto mal ha hecho!
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¡Cuántos en las cortes tienen oficios preeminentes, a los cuales en una aldea no les hicieran alcaldes!
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Tu sabiduría vale tanto como nada si nadie sabe cuánto es tu saber.
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Vive dentro de ti mismo y verás cuán corta es tu hacienda.
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Vive dentro de ti mismo y verás cuán corta es tu riqueza.
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Los empresarios se lavaron las manos. Nos dijeron: Hagan lo que tengan que hacer, y luego nos dieron con todo. ¡Cuántas veces me dijeron: Se quedaron cortos, tendrían que haber matado a mil, a diez mil más!
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Cuánto más se aproxima uno al sueño, más se va convirtiendo la leyenda personal en la verdadera razón de vivir.
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Cuántas cosas perdemos por miedo a perder
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En todas las lenguas del mundo hay un mísmo dicho: ojos que no ven, corazón que no siente. Pues yo afirmo que no hay nada más falso que eso; cuánto más lejos, más cerca del corazón están los sentimientos que intentamos sofocar y olvidar
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Si un pueblo tiene el gobierno que merece, ¿cuándo mereceremos no tener ninguno?
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¿No meditas cuán buena nuestra fortuna ha sido para que al fin estemos uno del otro al lado, para que seas mía, para ser yo tu amado?
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Es sorprendente ver cuán a menudo una frase anotada en una libreta conduce inmediatamente a otra frase. Puede ocurrir que se desarrolle un argumento a medida que vas tomando notas.
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¡Cuánta emoción puede ocultarse debajo de un paraguas! Acompañe a Dorotea al cine, bajo un enorme aguacero.
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Si lográramos aprender el arte de mantenernos siempre ecuánimes, reduplicaríamos incomparablemente nuestra eficacia