Mi juventud se va sin darme lo que me debe.
Frases célebres sobre: darme. [Página 4]
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Por mi firmaba 10 años para quedarme en el Madrid, hasta el final de mi carrera
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Tengo claro que debo entrenar duro y cuidarme mucho para seguir con mi progresión puesto que hay cosas en las que puedo mejorar
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El darme cuenta de mis emociones aumenta mis alternativas, ensanchando el rango de mi elección.
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En el ring puedo quedarme hasta ser viejo y con canas, porque sé cómo pegar y bailar para desaparecer
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Pasan las horas, fúganse vacías... Por qué no darme en flor vuestra hermosura?
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Quizás todos estos años han sido suficientes para darme cuenta de que básicamente no necesitamos nada, poseemos demasiado siempre.
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España, piedra estoica que se abrió en dos pedazos de dolor y de piedra profunda para darme: no me separarán de tus altas entrañas, madre
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Hasta creo haber superado el momento halagador del aplauso para quedarme en la pura alegría del cantar, ahí encuentro yo toda la felicidad
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¡Doctor, cierre las puertas a la Muerte! La música volverá a ayudarme en ésta hora de necesidad.
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Esta es mi soledad, a donde no alcanza la envidia, sí, mi orgullo, tan simple como desnudarme ante el sol...
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He abierto El Libro para quedarme absorto setenta veces siete.
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Creo que esta brizna de paja puede originar una revolución. A primera vista, esta paja de arroz puede parecer ligera e insignificante. Difícilmente nadie puede creer que puede ser el origen de una revolución. Pero yo he llegado a darme cuenta del peso y e
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Guardarme de la violencia, ya se exprese mediante la lengua, el puño o el corazón
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Sepan que están muy equivocados al tildarme de enemigo de la iglesia romana. No soy su enemigo sino que le profeso el más puro amor, así como también a la iglesia cristiana entera
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No soy prisionero de la Historia. No tengo que buscar en ella el sentido de mi destino. Tengo que recordarme en todo momento que el verdadero salto consiste en introducir la invención en la existencia
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Estoy de rodillas y con las manos apoyadas en el suelo en la entrada del despacho del señor Grey, y unas manos amables me rodean para ayudarme a levantarme. Estoy muerta de vergüenza, ¡Qué torpe! Tengo que armarme de valor para alzar la vista. Madre mía,
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Y si miro hacia la sombra donde la luz se deshace, temo también deshacerme y entre la sombra quedarme confundida para siempre.
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Del trampolín de mi espalda muchos saltaron, lo sé, nunca podré saber la altura que he prestao, en cambio, me han reprochado el no quedarme de a pie.
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Me gusta ver crecer las flores, pero cuando se cortan dejan de agradarme. Las considero entonces objetos desarraigados y perecederos; su semejanza con la vida me entristece. Jamás regalo flores a aquellos que amo; jamás deseo recibirlas de un ser querido.