La libertad es un fantasma. Esto lo he pensado seriamente y lo creo desde siempre. Es un fantasma de niebla. El hombre lo persigue, cree atraparlo, y solo le queda un poco de niebla entre las manos.
Frases célebres sobre: des. [Página 395]
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Podríais enterrarme en la voz de cualquier niño si tiene los pies descalzos y ha visto los volcanes.
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No decía palabras, acercaba tan sólo un cuerpo interrogante, porque ignoraba que el deseo es una pregunta cuya respuesta no existe.
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Sólo nubes con nubes, siempre nubes más allá de otras nubes semejantes, sin palabras, sin voces, sin decir, sin saber; últimas soledades que no aguardan mañana.
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Mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne; iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo. Aunque sólo sea una esperanza, porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.
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Ahora hace falta recoger los trozos de prudencia, aunque siempre nos falte alguno; recoger la vida vacía y caminar esperando que lentamente se llene, si es posible otra vez, como antes, de sueños desconocidos y deseos invisibles.
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Es fuego amor que no se siente arder, es herida que duele y no se siente; es un contentamiento descontente; es dolor que no atina sin doler.
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Transformase el que ama en cosa amada por obra y gracia de alta fantasía; después el corazón ya nada ansía, pues lleva en sí la parte deseada.
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Desque una vez yo miré, señora, vuestra beldad, jamás por mi voluntad los ojos de vos quité. Pues sin vos placer no siente mi vida, ni lo desea, si no queréis que yo os vea, ¿Qué veré que me contente?
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Mi corazón me han robado; y Amor viendo mis enojos, me dijo: Fuete llevado por los más hermosos ojos que desque vivo he mirado. Gracias sobrenaturales te lo tienen en prisión. Y si Amor tiene razón, señora, por las señales, vos tenéis mi corazón.
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Galatea lo diga, salteada. Más agradable, menos zahareña, al mancebo levanta venturoso, dulce ya concediéndole y risueña paces no al sueño, treguas sí al reposo, lo cóncavo hacia de una peña a un fresco sitial dosel umbroso, y verdes celosías unas hiedras
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Este medio es poderosísimo, indestructible. Ojalá no la utilicen los políticos para sus afanes y acaben estropeándolo
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Yo no se que haría sin micrófono, estaría perdido, estaría en el desierto intentando cazar gamusinos
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Serénense tus ojos, y más perlas no des, porque al sol le está mal lo que a la aurora bien.
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Tú, ave peregrina, arrogante esplendor -ya que no bello- del último occidente: penda el rugoso nácar de tu frente sobre el crespo zafiro de tu cuello, que himeneo a sus mesas te destina.
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Desnudo el joven, cuanto ya el vestido océano ha bebido restituir le hace a las arenas.
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Si mucho poco mapa le despliega, mucho es más lo que, nieblas desatando, confunde el sol y la distancia niega.
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Dame ya, sagrado mar, a mis demandas respuesta, que bien puedes, si es verdad que las aguas tienen lenguas.
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Purpúreas rosas sobre Galatea el alba entre lirios cándidos deshoja; duda el amor cuál más su color sea, o púrpura nevada o nieve roja; de su frente la perla es eritrea, émula vana; el ciego dios se enoja, y, condenado su esplendor, la deja pender en oro
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Es más sabio el amor cuando amanece, cuando ya empieza a oírse la mañana, por el camino largo, desierto de tu piel...