A ti te gusta mucho hacer lo que se te antoja. -Confieso que sí. Pero me gusta saber siempre las cosas que una no debe hacer. - ¿Para hacerlas? -preguntó su tía. -Depende -respondió Isabel.
Frases célebres sobre: ende. [Página 163]
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Yo soy un excelente comprador, sé comprar muy bien, no hay duda, pero no puedo vender; tendría usted que verlo cuando quiero deshacerme de alguna de mis cosas. Se precisa mucha más habilidad para hacer comprar a los demás que para comprar uno mismo.
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De nada soy capaz respecto a usted, salvo de estar endemoniadamente enamorado. Y cuanto más fuerte es uno, con más fuerza quiere.
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¿Qué entiendes tú por ser rico? A mí me parece que es rico el que cuenta con los medios para satisfacer las exigencias de su imaginación.
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El mal economista sólo ve lo que se advierte de un modo inmediato, mientras que el buen economista percibe también más allá. El primero tan sólo contempla las consecuencias directas del plan a aplicar; el segundo no desatiende las indirectas y más lejanas
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Cuando entendemos que no debemos escaparnos de nuestros problemas y dolores, sino que debemos movilizarnos en la búsqueda de soluciones, esos dolores se transforman en expresiones de nuestra esperanza.
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Nadie comprende a nadie. Carecemos de tiempo para observar a los demás y entender sus actos; no tenemos tiempo más que para hablar mal de ellos.
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La desgracia de la igualdad consiste en que la pretendemos solamente con los superiores a nosotros.
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La democracia acaso deba entenderse así: los vicios de unos pocos puestos al alcance de todos.
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A veces podemos aprender más de los errores de un hombre que de sus virtudes.
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Al traductor, como al testigo llamado a juicio, deberá obligársele a extender la mano y jurar: decir la verdad y nada más que la verdad.
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¡Hombre! Entender, entender... ¿A qué llama usted entender? Oiga: la sociedad es como un navío, y cada cual tiene que participar en la dirección del timón, según sus fuerzas.
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Fingid que ignoráis la existencia de vuestros enemigos; no incurráis en la vulgaridad de defenderos de ellos
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Tenemos que aprender a nuestra propia costa, para poder aprovecharnos del pasado
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Estamos en vísperas de Navidad, y de usted depende que estas Navidades le traigan alegrías o penas.
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Hay otra que debo atender desde luego, y quiero pensar, ante todo, en educarme a mí misma. Tú no eres hombre capaz de facilitarme este trabajo, y necesito emprenderlo yo sola. Por eso voy a dejarte.
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Nada de deudas; nada de préstamos. En la casa que depende de deudas y préstamos se introduce una especie de esclavitud, cierta cosa de mal cariz que previene.
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El hombre que pretende ver todo con claridad antes de decidir, nunca decide
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El hombre solo entiende lo que está relacionado con algo que ya existe dentro de él
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Cualquier persona que deja de aprender es viejo, ya sea a los veinte o a los ochenta. Cualquiera que sigue aprendiendo se mantiene joven. La cosa más grande en la vida es mantener la mente joven