Desesperadamente amar, amarte y volver a nacer para quererte.
Frases célebres sobre: espera. [Página 70]
Hay un total de 1852 freses célebres sobre "espera" este sitio web. [Página 70]
-
-
Quien no ha visto en la carretera el alba, entre dos hileras de árboles, fresca y viva, no sabe que es la esperanza.
-
La esperanza es un riesgo que debe correrse, el más arriesgado de todos. No es satisfacción propia, sino la más grande y dificil victoria del hombre sobre su alma.
-
Un hombre pobre sin nada en su vientre necesita esperanza, la ilusión, más que el pan.
-
Que en lugar de apuntar hacia un enemigo difuso, es mejor esperar que se torne en amigo, es mejor contar hasta diez con el palo en la mano, es mejor dejar una salva para mañana.
-
El amor puede esperar todavía cuando la razón desespera.
-
Si había esperanzas, estaba en los proles. Esta era la idea escencial. Decirlo, sonaba a cosa razonable, pero al mirar aquellos pobre seres humanos, se convertía en una acto de fe.
-
Todo tiempo, mi presente, todo espacio, mi lugar, ni miedo ni esperanza ni envidia vio mi rostro.
-
La sociedad no debe exigir nada de aquel que no espera nada de ella.
-
El mundo es más compasivo y esperanzador cuando colaboramos juntos
-
Al expandir el comercio, expandimos la esperanza y la oportunidad a todos los rincones del mundo y asestamos un golpe a los terroristas que se alimentan de la ira y el resentimiento
-
Si esta nación espera ser ignorante y libre, nunca lo será
-
Las decepciones no matan, y las esperanzas hacen vivir.
-
La fuente de nuestra riqueza se da en la radiación del sol, que emana energía. El sol da siempre sin esperar recibir.
-
La moral es un estado de ánimo. Es la tenacidad, valentía y esperanza. Es la confianza y lealtad. El espíritu de equipo y la determinación.
-
Nuestra política no está dirigida contra algún país o doctrina, sino contra el hambre, la pobreza, la desesperación y el caos.
-
La juventud vive de la esperanza; la vejez del recuerdo.
-
Hay un estado, que al menos en mi no es muy raro, en el que uno soporta igualmente mal la presencia o la ausencia de una persona amada; al menos en la presencia no encuentra el placer que, a juzgar por la intolerabilidad de la ausencia, debería esperar de
-
¡Usted no me quiere ni me ha querido nunca! ... ¿Por qué entonces con su actitud, con la alegría de su mirada, con su mismo silencio me permitió usted concebir todas las esperanzas?
-
Y todos esperan... mientras cuentan cuerpos como números vacíos, intentando encontrarle el sentido, y como es que nadie ve lo que viene.