No veo que la genética ofenda a los dioses porque no pienso que haya dioses de ningún tipo allá arriba.
Frases célebres sobre: iba. [Página 25]
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No sabía si llegaría o no a hablarle, y si le hablaba, cómo le iba a comunicar mi confusa adoración. Pero mi cuerpo era un arpa y sus palabras y sus gestos eran como dedos que recorrieran mis cuerdas.
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Ven. Salgamos fuera. La noche. Queda espacio arriba, más arriba, mucho más que las luces que iluminan a ráfagas tus ojos agrandados. Queda también silencio entre nosotros, silencio y este beso igual que un largo túnel.
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Voy a seguir tus pasos hacia arriba, de tus pies a tu muslo y tu costado.
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El poeta es el escribano a sueldo de la vida.
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Fue un fracaso total; la mayor tragedia de mi vida. Desde el primer día me di cuenta de que yo no iba a ser médico.
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Anoche inventé un nuevo placer, y cuando lo iba a disfrutar por vez primera, llegaron violentamente a mi casa un ángel y un demonio. Entraron en mi puerta y disputaron acerca de mi nuevo placer. Uno gritaba: ¡Es un pecado! Y el otro decía: ¡Es una virtud!
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Me dedicaba a leer todo lo que se había escrito en el mundo sobre el arte de la danza, desde los primeros egipcios hasta el día, y tomaba nota especial de todo lo que iba leyendo; pero cuando hube terminado esta tarea colosal, comprobé que los únicos maes
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Batazo de 400 pies, 200 para arriba y 200 para abajo. -Batazo muy elevado-
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No me arrepiento de nada. No habría vivido mi vida como lo hice si me fuese preocupando por lo que la gente iba a decir
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Vamos subiendo la cuesta que arriba mi calle se vistió de fiesta
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Los jinetes, dispersándose por todo el terreno que era seguro, lo iban quemando, y los peltastas, que iban en paralelo por las cimas, incendiaban todo cuanto veían que era combustible, y el ejército, también, si topaba con algo que quedaba a un lado, de m
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Lo patético y trágico en la suerte de este Odiseo no era para nostros lo que había sufrido, sino lo que aún le esperaba y a cuyo encuentro iba a pesar de todo con enteraza y sin ilusiones.
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Otro es hombre de medio cuerpo arriba, y el resto, pez.
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El camino arriba y abajo es uno y el mismo.
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Yo sabía perfectamente lo que quería. Me proponía entrar en la casa, esconderme arriba y, aprovechando la primera oportunidad, cuando todo estuviera en silencio, coger una peluca, una máscara, unas gafas y un traje y salir a la calle. Tendría un aspecto g
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De día estamos tan ocupados en nuestros pobres asuntos, que nos parece imposible que alguien, allá arriba, vigile nuestros pasos y, laborioso y metódico, planee la conquista del planeta Tierra. Sólo la noche es capaz, con su oscuridad y su silencio, de cr
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Camino arriba, camino abajo, uno y el mismo.
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Se quedó como siempre, enclavado en mi oficina. ¡Qué! Si eso fuera posible se reafirmó más aún que antes. ¿Qué hacer? Si no hacía nada en la oficina: ¿Por qué se iba a quedar? De hecho, era una carga, no sólo inútil, sino gravosa. Sin embargo, le tenía lá
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De vez en cuando iba a pasar la noche en la biblioteca pública, para leer. Eso era como ocupar un palco en el paraíso. A menudo, cuando abandonaba la biblioteca, decía para mis adentros: ¿Por qué no vienes más a menudo? El motivo de que no lo hiciera, po