Si hay palabras y agravios como cuchillos, cuyas profundas heridas nunca cicatrizan ultrajes cortantes e insultos de dentado y venenoso filo, hay también palabras de consuelo demasiado dulces para el oído receloso, y cuyo eco perdura en nuestra memoria:
Frases célebres sobre: insulto. [Página 2]
Hay un total de 39 freses célebres sobre "insulto" este sitio web. [Página 2]
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Si los indios no fueran al mismo tiempo los pobres nadie usaría esa palabra a modo de insulto.
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En el amor lo de menos es el insulto. Lo grave es cuando empiezan los bostezos.
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Casarse de nuevo no es ningún insulto a la honra del difunto; cualquier mujer puede reverenciar la memoria del marido muerto y al mismo tiempo ser feliz en compañía de un segundo esposo.
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A los hombres hay que acariciarlos o destruirlos, pues vengarán un insulto leve, pero quedarán indefensos si se les aplica un golpe duro.
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Artículo sexto. — A la historia sagrada se la llamará con el nombre que merece, historia maldita; las palabras Dios, redentor, santo, se las empleará como insultos como divisas para los criminales.
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Le agarré la camiseta apenas unos segundos, Zidane se volvió y me dijo muy arrogante, mirándome de arriba a abajo, que si quería su camiseta me la daría después, y le respondí con un insulto, es verdad
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Pues el insulto es razón de quien razón no tiene.
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La vejez es un insulto, es como ser abofeteado.
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La fuerza, el odio, la historia, todo eso. Eso no es vida para los hombres y las mujeres, insultos y odio. Y todo el mundo sabe que es precisamente lo contrario lo que es la vida de verdad
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Suspender el trasvase por decreto me parece un insulto intolerable a la democracia
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Los insultos a Mourinho, nazi, Hitler, afectan a su dignidad, y concretamente a su familia
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Has añadido insulto a la injuria.
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La ironía es un insulto disfrazado en la forma de un elogio.
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Dichoso aquel que oye un insulto y simula ignorarlo, pues evita un centenar de males
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Una demostración de envidia es un insulto a uno mismo.
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Si uno es denostado o injuriado, el remedio no consiste en devolver el insulto ni en resistirse. Simplemente hay que quedarse quieto. Esta quietud dará paz al injuriado, pero inquietará al ofensor, hasta que éste se vea impulsado a admitir su error ante l
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Hay dos insultos que ningún ser humano puede tolerar: la afirmación de que no tiene sentido del humor y la afirmación, doblemente impertinente, de que no ha conocido jamás el dolor.
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A menudo es mejor olvidarse de un insulto que vengarlo.