Todo el mundo tiene un hobby: unos coleccionan sellos, otros monedas, otros mariposas... Pero, en mi caso, mi hobby ha sido mi profesión
Frases célebres sobre: mari. [Página 22]
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Mi padre, un indio de ojos amarillos, provenía del lugar donde se juntan cien ríos, olía a bosque y nunca miraba al cielo de frente, porque se había criado bajo la cúpula de los árboles y la luz le parecía indecente...
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Colocó la bola con tino de apache marihuano.
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Claro y amarillo:
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¿Una flor caída volviendo a la rama? Era una mariposa.
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A una amapola deja sus alas una mariposa como recuerdo.
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Soledad Becerril es Carlos II vestido de Mariquita Pérez.
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El arte de los títeres comprende muchas formas diferentes de operar los que son a mano y las marionetas, junto con las personas disfrazadas de negro. Hay muchísimas técnicas diferentes, y siento que podemos usarlas todas.
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Las mujeres saben muy bien aprovecharse de esta loca pasión, y tratan de dominar a semejantes maridos de mantequilla.
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La gente siempre está descontenta, si usas vestido amarillo, verde o anaranjado, a todo le ponen pero. Mi filosofía fue muy sencilla: quiero usar algo que a mí me convenza, que me haga sentir cómoda, radiante, segura.
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Amo la sensación de estar enamorada, el efecto de sentir mariposas cuando te levantas en la mañana. Eso es especial.
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Desde que encontré tus labios, como una mariposa al descubrir su miel, necesito tu boca para embriagar tus noches y tus manos sedientas que alimentan mi piel.
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No basta que una esposa sea fiel, es menester que su marido, sus amigos y sus vecinos crean en su fidelidad.
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La rebelión fue, no obstante, finalmente sofocada, pero esto quizás sólo fue posible gracias a la incondicional lealtad de los infantes de marina y a la reasunción voluntaria de esa lealtad de parte de sectores influyentes de la tripulación.
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El lugar, con su cielo gris y sus hojas amarillentas, semejaba un teatro después de una representación, con los programas arrugados y tirados por el suelo.
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Temen algunas mujeres la soledad de la viudez. No supieron ver que su vida tampoco fue descifrada por el marido. Y que la verdadera serenidad viene casi siempre del monólogo
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Tomé su mano, como lo hice antes. Me dirijo a ella, más bien tímidamente y al azar: el amor carnal no es la totalidad del amor ¡Es el amor!, respondió Marie.
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Ni cuadrante ni brújula imaginan más distantes mareas...Y por la azul altura el canto no despierta al marinero. Que su mítica sombra sólo el mar la conserva.
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Así como cae exánime la mariposa en el umbral, sorprendida por el cierzo helado, así también todos los pensamientos terrenos deben caer muertos ante el templo.
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Diría que amo encontrarte y sentir dentro de mí una mariposa presa aleteándome en el estómago y muchas ganas de reírme de la pura alegría de que existía y estás, de saber que te gustan las nubes y el aire frío de los bosques de Matagalpa.