Probablemente nada en el mundo suscita tantas falsas esperanzas como las primeras cuatro horas de un régimen dietético.
Frases célebres sobre: nad. [Página 216]
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Todos duermen no queda nada entre la luna y yo.
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Si sabes que la mayoría de los hombres son como niños, no necesitas saber nada más
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La dignidad es el respeto que una persona tiene de sí misma y quien la tiene no puede hacer nada que lo vuelva despreciable a sus propios ojos
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Nunca te pongas nada permanente, porque no se piensa igual con 20 años que con 60.
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Hay tiempo para trabajar y tiempo para amar, pero no hay tiempo para nada más
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Hay tiempo para trabajar y tiempo para amar y no hay tiempo para nada más.
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Si has nacido sin alas, no hagas nada por impedir que te crezcan
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No preguntéis al tiempo nada. La desgracia nunca responde
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El enfermo de amor, el traicionado y el celoso tienen el mismo olor.
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Donde todos sirven para todo, nadie sirve para nada
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Nada menos extraño que las contradicciones que se descubren en el hombre.
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Se sueña sólo cuando se duerme. Son palabras como sueño, nada de la vida, paso por la tierra, la preposición tal vez, el trípode desordenado, quienes han infiltrado en vuestras almas esa poesía húmeda de languideces, semejante a la podredumbre. De las pal
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Nadie ha visto aún las arrugas verdes de mi frente, ni los huesos que sobresalen de mi rostro descarnado, semejantes a las espinas de un gran pez.
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El bien es la victoria sobre el mal, la negación del mal. Si se canta el bien, el mal es eliminado por ese oportuno acto. No canto lo que no hay que hacer. Canto lo que hay que Hacer. Lo primero no contiene lo segundo. Lo segundo contiene lo primero.
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Es raro, muy raro, que nadie caiga en el abismo del desengaño sin haberse acercado voluntariamente a la orilla.
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Cuando tenía quince años, estaba empeñado en aprender; a los treinta, contaba con una base firme; a los cuarenta, ya no tenía dudas de nada; a los cincuenta, conocía la ley del cielo; a los sesenta, tenía los oídos bien abiertos; a los setenta, era capaz
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Cuando uno examina su propia interioridad y comprueba que no hay en ella nada malo, ¿por qué habría de ser triste, qué tiene que temer?
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Nada hay en el mundo tan común como la ignorancia y los charlatanes.
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La televisión es el primer sistema verdaderamente democrático, el primero accesible para todo el mundo y completamente gobernado por lo que quiere la gente. Lo terrible es, precisamente, lo que quiere la gente.