Existe una tonada por la que yo daría todo Mozart, Rossini y todo Weber, una vieja tonada, languideciente y fúnebre que me trae a mí solo sus secretos encantos. Cada vez que la escucho mi alma se hace doscientos años -es sobre Luis Trece- más joven.
Frases célebres sobre: nad. [Página 305]
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Y tantas mariposas distraídas han fallecido en tu mirada que las estrellas ya no alumbran nada.
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¿Quién ha entrado en el portal, en el portal de Belén, no por la puerta y el techo ni el aire del aire, quién? Flor sobre impacto capullo, rocío sobre la flor. Nadie sabe cómo vino mi Niño, mi amor
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No hay nada mejor que empujar un coche de carreras hasta el límite
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El dinero en dosis desproporcionadas a nuestras necesidades esclaviza.
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Dios es una fuente perenne; nadie da tanto como él.
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La amistad no pide nada a cambio, salvo mantenimiento.
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Nada hay como un suspiro intercalado y entre suspiro y suspiro la melodía ininterrumpida.
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Es mejor malograr la propia juventud que no hacer nada en ella.
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Un pensamiento que no sea el resultado de una acción no es mucho, y una acción que no proceden de un pensamiento no es nada en absoluto.
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Nadie nunca descubre las profundidades de su propia soledad.
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Un hombre pobre sin nada en su vientre necesita esperanza, la ilusión, más que el pan.
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La realidad sólo se revela cuando es iluminada por el rayo de la poesía.
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Hay días en los que a Cupido no le calienta nada.
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¡Eh! Dame tu boca, ¡Eh! ¡Mi fresa bonita! El alba ha llenado de fresas nuestro horizonte.
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Las guerras pueden ser peleadas con las armas, pero son ganadas por los hombres. Es el espíritu del hombre liderado y el espíritu del líder lo que lleva a la victoria.
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Nunca olvides qué eres, porque, desde luego, el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte.
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Te amo para amarte y no para ser amado, puesto que nada me place tanto como verte a ti feliz.
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Aquellos que no recuerdan el pasado, están condenados a repetirlo.
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El escepticismo, como la castidad, no debe ser abandonado con demasiada facilidad.