Si me hubiera dado cuenta de que estaba en un cocido de carnaval, pues... no hubiera pedido el voto.
Frases célebres sobre: naval.
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No me hablen de la tradición naval. No es más que ron, sodomía y el látigo.
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Los paganos también tenian sus saturnalias, y nosotros tenemos carnavales.
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Yo me pasaba semanas enteras tocando en los carnavales, por la satisfacción de hacerlo, no porque me iban a pagar. Ver que la gente se alegraba y se divertía era para mí una gran satisfacción. Iba a tocar la quena y cantaba los villancicos con los chicos
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Con el submarino ya no habrá más batallas navales, y como se seguirán inventando instrumentos de guerra cada vez más perfeccionados y terroríficos, la guerra misma será imposible.
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Con el submarino ya no habrá más batallas navales; como seguirán inventándose instrumentos de guerra cada vez más perfeccionados y terroríficos, la guerra misma será imposible.
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Yo no he sido tanto yo como los personajes que representé en este carnaval literario. Ellos son, pues, en buena parte mi biografía.
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La novela es un género dialógico, como lo escribió Mijail Bajtine. En otras palabras, establece un diálogo con los géneros anteriores, como los escritos de los trovadores o la cultura del carnaval.
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Pasa la murga con sus alardes entre la siesta del arrabal. Y un son de lata puebla la tarde y su rumor es la canción del carnaval.
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Al ruido del tamboril, carnaval, carnavalera, me dijo que era feliz. Por eso con su canción, carnaval, carnavalera, se agranda mi corazón.
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El Carnaval de Río es el acontecimiento religioso de la raza. Pau-Brasil. Wagner sucumbe ante las Escuelas de Samba de Botafogo. Bárbaro y nuestro. La formación étnica rica. Riqueza vegetal. El mineral. La cocina. El vatapá, el oro y la danza.
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La poesía existe en los hechos. Los tugurios de azafrán y de ocre en los verdes de la Favela, bajo el azul cabralino, son hechos estéticos. El Carnaval de Río es el acontecimiento religioso de la raza.
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El carnaval parecía extenderse desde Venecia a lo largo de todas aquellas encantadoras playas, y el río estaba cubierto de naves que se dirigían hacia la ciudad, exhibiendo la diversidad fantástica de las máscaras. Hacia la caída de la tarde vieron con fr
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Pero ni aun así adquirió el difunto un aspecto púdico y decente: era un muerto de carnaval, ni siquiera mostraba sangre de bala o de puñalada corriéndole por el pecho que pudiera rescatarlo de su condición de mascarita.
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Si me hubiera dado cuenta de que estaba en un cocido de carnaval, no hubiera pedido el voto
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Este hombre, en verdad, es muy valioso para quien es amigo suyo, pero el más terrible enemigo para quien se le enfrenta, y tiene fuerzas de infantería, de caballería y navales que todos vemos y conocemos por igual.
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En realidad, él era uno de esos lobos de mar a quienes las penalidades y peligros de la vida naval, en esa época de prolongadas guerras, nunca le habían estropeado el instinto natural para el goce de los sentidos.
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Sin una decisiva fuerza naval no podemos hacer nada definitivo. Y con ella, todo lo honorable y glorioso.
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Frufrúes, tin tines, sedas, cascabeles, collares de risas, chillidos alegres. ¿Quién es? ¡Adelante! Soy yo... ¡Carnaval!
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Si el amor es fantasía, últimamente me encuentro en pleno carnaval