La fe en un dios es instinto, y le es tan natural al hombre como el caminar erguido, aunque en algunas personas se vea modificada y en otras incluso asfixiada. Por lo general está siempre presente y es indispensable para la buena configuración de la capac
Frases célebres sobre: odi. [Página 67]
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Más de uno de nuestros sabios corrientes hubiera podido ser un gran hombre si no hubiese leído tanto.
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El peor pecado contra el prójimo no consiste en odiarle, sino en mirarle con indiferencia. Ésta es la esencia de la humanidad.
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El peor pecado para con nuestras criaturas amigas, no es el odiarlas, sino ser indiferentes con ellas, esa es la esencia de la inhumanidad
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¡Oh bienaventurado, que sin ira, sin odio, en paz estás, sin amor ciego, con quien acá se muere y se suspira, y en eterna holganza y en sosiego vives y vivirás cuanto encendiere las almas del divino amor el fuego!
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Un pesimista piensa que cualquiera es tan miserable como él, y lo odia por ello.
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La modicidad nunca ha producido cosas grandes
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El odio abiertamente profesado carece de oportunidad para la venganza
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Con lo que odio las aguas quietas, digo, me exaspera la gente sosegada: la que arrulla que te arrulla el sueño de que el tiempo pasado fue mejor; la que no dice, ¡ejem!, esta boca es mía, este país es mío; la gente que joroba por quitarnos el aire con sus
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En ciertas estaciones me retiro a un islote, de una hora de circuito y de una elevación prodigiosa, que en crestas acolumnadas se levanta sobre el profundo del mar Mediterráneo. Vase la barca y yo me quedo allí solo por unos días, para unirme con Dios y s
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La cortesía es hermana de la caridad, que apaga el odio y fomenta el amor.
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No hace la codicia que suceda lo que queremos, ni el temor que no suceda lo que recelamos.
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Si haces bien para que te lo agradezcan, mercader eres, no bienhechor; codicioso, no caritativo.
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Por nuestra codicia lo mucho es poco; por nuestra necesidad lo poco es mucho.
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Es necesario que el poeta se prodigue, con ardor, boato y liberalidad, para aumentar el fervor entusiasta de los elementos primordiales.
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Los boomerangs del odio, del rencor y de la crítica se revuelven contra nosotros mismos llenos de enfermedad y dolor.
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Ahora una vez más en la noche apagada como plantas crecen murallas de clausura, murallas fronterizas para custodiar los campos de mi amor.
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Yo le quiero a él, pero esto pasará, esto tiene que pasar. Es imposible que no pase, está pasando ya, lo siento...¿ Quién sabe? Quizá termine hoy mismo, porque le odio, porque se ha reído de mi, mientras que usted ha llorado aquí conmigo.
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Los militares odian esas almas y yo las quiero para mí.
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No me verás arrodillado