Oigo flotando en olas de armonías, rumor de besos y batir de alas; mis párpados se cierran... ?¿Qué sucede? ¿Dime? ¡Silencio! ¡Es el amor que pasa!
Frases célebres sobre: oigo. [Página 2]
Hay un total de 40 freses célebres sobre "oigo" este sitio web. [Página 2]
-
-
Por vuestro amor mi corazón se agita y ante mis ojos yo os veo sin cesar, ausente os escucho y aun os oigo, y sólo vuestro amor suena en mi pensamiento.
-
Y oigo tu adiós tan solo y no sé si olvidar sirve aquí...
-
Al evocarte...Tango querido, siento que tiemblan las baldosas de un bailongo y oigo el rezongo de mi pasado...
-
Oigo y olvido. Veo y aprendo. Hago y entiendo.
-
Pero también no digo sino aquello que sé, o sea, aquello que oigo; los otros pierden su tiempo en ver y oír; yo como no puedo más que oír, empleo en hablar lo que lo demás emplean en ver; hablo y hablo mucho; pero qué quiere si me sobra tiempo para eso; y
-
No quiero hacer nunca nada mediocre. Oigo la música en las listas, y no quiero ser grosera, pero esas personas no tienen alma
-
Corazón aquietado como el alma en silencio; oigo apenas el ruido muy lejano del mundo como un eco remoto que se ahogó en la distancia y que traen los vientos al oído inseguro.
-
Sola en la cama oigo un mosquito macho zumbando una melodía triste.
-
Cuando oigo hablar de ideas liberales siempre me asombra ver como los hombres se entretienen tan a gusto con palabras hueras: ¡una idea no puede ser liberal! Deberá ser vigorosa, excelente y perfecta en sí misma para que cumpla con la divina misión de ser
-
Madre, tu hijo no ha desaparecido. Madre, que yo lo encontré andando contigo. Lo veo en tus ojos, lo oigo en tu boca, y en cada gesto tuyo me nombra.
-
El tiempo lo desgasta todo. También la ilusión. Tengo 74 años y cada vez veo y oigo menos
-
Actualmente oigo clamar por doquier: ¡No razones! El oficial ordena: ¡No razones, adiéstrate! El asesor fiscal: ¡No razones y limítate a pagar tus impuestos! El consejero espiritual: ¡No razones, ten fe!
-
La izquierda tiene su ala derecha, la derecha su ala izquierda. oigo murmullo de alas, pero se que ningún pájaro se elevará por los aires.
-
Me da un poco de náuseas, tal vez, cuando oigo la frase libertad de prensa, utilizada libremente, a sabiendas de que una gran parte de nuestra prensa privada no es libre del todo.
-
No puedo dudar de que lo que veo, oigo y toco es percibido por mí, o sea, existe, como tampoco dudo de mi propia existencia.
-
Oigo tu sonrisa que ilumina.
-
Oigo mi corazón latir sangrando y siempre y nunca igual. Sé por quién late así, pero no puedo decir por qué será
-
Las criaturas de la noche salen de sus guaridas; oigo algún que otro aullido y a los búhos, lo que me hace pensar que tendré competencia en la caza de los conejos. En cuanto a si me verán como fuente de alimentación, es pronto para decirlo. A saber cuánto
-
El narrador de mis libros es el hombre corriente. El grano de arena en la Historia. Aquel a quien nunca se pregunta, ese que desaparece sin dejar rastro, llevándose sus secretos a la tumba. Hablo de aquellos que no tienen voz. Los oigo, los escucho, los c