Los intereses particulares hacen olvidar fácilmente los públicos
Frases célebres sobre: olvid. [Página 23]
Hay un total de 1043 freses célebres sobre "olvid" este sitio web. [Página 23]
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Nada graba tan fijamente en nuestra memoria alguna cosa como el deseo de olvidarla.
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Cuando tienes razón, nadie lo recuerda. Cuando estás equivocado, nadie lo olvida
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Cuanto habláis y que poco hacéis, es increíble la velocidad a la que olvidáis
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Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
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Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
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Ved que aunque mujer y joven, me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes más, y no olvidéis este ejemplo.
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No es lícito olvidar, no es lícito callar. Si nosotros callamos, ¿Quién hablará?
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Sabemos de dónde venimos: los recuerdos del mundo exterior pueblan nuestros sueños y nuestra vigilia, nos damos cuenta con estupor de que no hemos olvidado nada, cada recuerdo evocado surge ante nosotros dolorosamente nítido. Pero a dónde vamos no lo sabe
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Las ideas no son perceptibles por nuestros sentidos sino que sólo las había conocido el alma estando separada del cuerpo y que, al unirse a él en el nacimiento, las olvidaba
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Aquel que recibe un beneficio, nunca debe olvidarlo; aquel que lo otorga, nunca debe recordarlo
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Mi deber no depende del de otro, y he de cumplir con el mío, pese a su olvido
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Nos quejamos porque creen ver en nosotros defectos que no existen y olvidamos que no ven una infinidad de defectos que realmente tenemos.
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Cuando la necesidad está de vuelta, olvide las bonitas sillas, los hoteles lujosos. Hay prioridades.
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Navidad es la época en la que todos quieren que se olvide su pasado y se recuerde su presente. Lo que me gusta de las fiestas de Navidad de empresa es tener que buscar otro trabajo al día siguiente
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Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento, como los pájaros a los hombros de San Francisco de Asís.
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No sé qué es de mi oreja sin tu acento, ni hacia qué polo yerro sin tu estrella, y mi voz sin tu trato se afemina. Los olores persigo de tu viento y la olvidada imagen de tu huella, que en ti principia, amor, y en mí termina
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Mal cristiano eres, Sancho... porque nunca olvidas la injuria que una vez te han hecho.
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Se olvidaba del aire estancado en su cerebro.
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Su encanto, su entrega, su disponibilidad. ¡Sabe Dios!. cuando una persona entra en uno, se hace indispensable y no es fácil olvidarla