¿Por qué llorar mi muerte si mi vida era un erial de espinas y de abrojos?
Frases célebres sobre: roj. [Página 9]
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Su alma se va por los caminos invisibles del viento y del mar. Entonces con sus dedos débiles, en la tierra roja, escribe unas palabras raras que Canek no se atreve a borrar.
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Yo quiero ser fuego, volcán de aire rojo que incendie el secreto de todas las ramas y todos los pechos.
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Cuando las gaviotas siguen al pesquero es porque piensan que las sardinas serán arrojadas al mar
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Y, ¿Con qué aliciente? La gloria. ¡Oh! ¡La gloria, que casi siempre arroja sus laureles sobre el ataúd, donde han caído derribadas por el hambre del cuerpo ó los supremos dolores del alma! No importa. Con la planta herida por los abrojos del camino y la f
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El objeto silla siempre me interesó. Miro ésta que es antigua, comprada en un anticuario, y estilo imperio; no se podría imaginar mayor simplicidad de líneas, contrastando con el asiento de fieltro rojo. Amo a los objetos en la medida en que ellos no me a
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Hay quien arroja un vidrio roto sobre la playa. Pero hay quien se agacha a recogerlo.
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Si La Roja tiene una tangana, está bien; si lo hace el Real Madrid, somos unos bandidos
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Hablar de fair play, de respeto por el adversario y de tarjeta roja al racismo, no deben ser palabras, deben ser hechos
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CuaNdo no se quiere ver no hay más que cerrar los ojos, pero no es bueno a mi antojo ser ciego por voluntad, castiga más la verdad en rancho que usa cerrojo.
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Dos personas que se proponen entenderse la una a la otra hasta lo más hondo son como dos espejos frente a frente que se arrojan sin pausa, cada vez desde más lejos, sus propias imágenes, desesperados por ver más, hasta perderse en el horror de una distanc
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La verdad no es una ramera que se arroje al cuello de quien no la desea; al contrario, es una beldad tan desdeñosa, que aunque le sacrifiquemos todo nunca podremos estar seguros de sus favores
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Todo el que intenta salvar a otra persona con la mentira de un amor sin límite arroja una sombra al rostro de Dios.
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Donde quiera que yo voy; Roja es mi alfombra' Donde quiera que tu vas siempre te pisa mi sombra
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No es el alcohol. Por desesperación me echo como una mancha por los suelos oscuros lisos y de noche con arrojo de borracho me absuelvo. La tontería prueba que hay Dios porque infinita y eternamente nueva ella misma se imita.
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Te besé en los labios. Densos, rojos. Fue un beso tan corto, que duró más que un relámpago, que un milagro, más. El tiempo después de dártelo no lo quise para nada ya, para nada lo había querido antes.
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Esta noche te cruzan verdes, rojas, azules, rapidísimas luces extrañas por los ojos. ¿Será tu alma?
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Me arrojas a mí, ahogándome, oro: a lo mejor un pez se deja sobornar.
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En la fuente de tus ojos viven las redes de los pescadores de la mar del extravío. En la fuente de tus ojos el mar cumple su promesa. Aquí arrojo yo, un corazón que se detuvo entre los hombres, mi ropa y el esplendor de un juramento: Más negro en lo negro
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Una rosa de un rojo tan intenso que mancha el alma como el vino.