El libro enriquece igualmente la soledad y la compañía... La vida muere, los libros permanecen.
Frases célebres sobre: soledad. [Página 15]
Hay un total de 410 freses célebres sobre "soledad" este sitio web. [Página 15]
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El arte necesita o soledad o miseria o pasión. Es una flor de roca que necesita del viento áspero y del terreno duro.
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El Arte necesita soledad o miseria, o pasión. Es una flor de una roca, que requiere el viento áspero y el terreno duro.
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Soledad Becerril es Carlos II vestido de Mariquita Pérez.
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Romantica nací y nunca cambiare con todas mis virtudes y defectos ya lo se aunqe con mi soledad no le temo al reloj me siento realizada y feliz tal como soy.
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Desviamos la mirada de nuestra soledad, de nosotros mismos, y no soportamos ni a los otros ni a nosotros mismos, y los otros tampoco nos soportan.
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Ah, la felicidad busca la luz, por eso juzgamos que el mundo es alegre; pero el dolor se esconde en la soledad, por eso juzgamos que el dolor no existe.
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El hombre más fuerte es el que resiste la soledad
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Temen algunas mujeres la soledad de la viudez. No supieron ver que su vida tampoco fue descifrada por el marido. Y que la verdadera serenidad viene casi siempre del monólogo
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En mi casa tengo tres sillas; una para la soledad, otra para la amistad, y una tercera para la sociedad
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Jamás hallé compañero más sociable que la soledad.
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No encontré nunca un compañero más sociable que la soledad
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Nunca he encontrado mejor compañía que la soledad.
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Nunca hay dos ratos iguales de soledad, porque nunca se está solo de la misma manera
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La soledad es una gran fuerza que preserva de muchos peligros.
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En todo el mundo, no hay soledad como en la gran ciudad.
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¡Oh! Amapolas, sólo soledad brota en mi cabello.
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La propia alabanza, discípulo, es a manera de una torre elevada, a la cual ha subido un loco presuntuoso, que permanece allí en orgullosa soledad e inadvertido de todos, excepto de él mismo.
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Siempre me fascinó la idea del Robinson Crusoe. Me lo regalaron siendo muy chico, debo haberlo leído más de veinte veces. El Eternauta, inicialmente, fue mi versión del Robinson. La soledad del hombre, rodeado, preso, no ya por el mar sino por la muerte.
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Estamos solos y sin embargo la soledad no existe. Si juntamos las manos encenderemos el fuego imprescindible para vernos los ojos brillantes del deseo.