Lo mejor que dos amantes pueden llegar a ser el uno para el otro con el paso del tiempo: sucedáneos de sus sueños o símbolos de sus anhelos.
Frases célebres sobre: amantes. [Página 4]
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Los pensamientos mas bellos, si no los escribimos, son irrecuperables, y de las amantes, si no las desposamos, procuramos huir alguna vez.
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Callad, amantes, y ocupad el labio con el beso. No pronunciéis palabras vanas mientras se busca vuestro corazón en otro pecho, jadeante y pobre como el vuestro, ya al filo de la aurora
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Y los amantes saben, que sin querer siquiera hay un amor que crece como una enredadera.
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Bien saben los amantes que hay caricias que son no una simple caricia sino una posesión.
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La política hace extraños amantes.
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El silencio es retórica de amantes.
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En amor todo ha terminado desde el día en que uno de los dos amantes piensa que sería posible una ruptura
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En la casa de mi madre todo invitaba al amor. Era un paraíso del amor. Amor se respiraba y amor se bebía; la belleza de las dos mujeres, sus amantes, los perfumes, los cantos, la música, los bailes..., y hasta la grotesca y dramática huida de los invitado
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Si los amantes del vino y del amor van al infierno... vacío debe estar el paraíso
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El cultivo de los amantes hace renacer el amor
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Las obras maestras del arte tienen a los ricos por esposos, pero a los pobres por amantes.
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Los diamantes son los mejores amigos de la mujer.
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Si besan tu mano te puedes sentir muy bien, pero un brazalete de diamantes y zafiros es para siempre.
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El hombre y la mujer han nacido para amarse, pero no para vivir juntos. Los amantes célebres de la historia vivieron siempre separados.
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Los que más han amado al hombre le han hecho siempre el máximo daño. Han exigido de él lo imposible, como todos los amantes.
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Es de noche; sólo ahora despiertan todas las canciones de los amantes.
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Los que mas han amado hasta ahora al ser humano le han hecho siempre el máximo daño: han exigido de él lo imposible, como todos los amantes.
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Los chinos, incluso los no muy ricos, tienen amantes. Las esposas lo saben. Así están tranquilas: cuando tienen mujeres afuera siempre vuelven a casa
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Para ella, la niña, esta cita de reencuentro, en ese lugar de la ciudad, había quedado siempre como el del inicio de su historia, aquél por el cual se había convertido en los amantes de los libros que había escrito