Beneficiadme con vuestra convicciones, si es que las tenéis; pero guardaros vuestras dudas, pues me bastan las mías.
Frases célebres sobre: arda. [Página 16]
Hay un total de 434 freses célebres sobre "arda" este sitio web. [Página 16]
-
-
La verdad religiosa está prisionera en un número ínfimo de pequeños manuscritos que resguardan los tesoros comunes, en vez de compartirlos. Rompamos el sello que ata estas cosas santas; Démosle alas a la Verdad para que pueda volar con la Palabra; y no co
-
Somos los últimos hombres libres, la época de la esclavitud llega y no tardará mucho.
-
Aguardar demasiado a un convidado es una falta de consideración para los que están presentes.
-
El amor que nace repentinamente mas tarda en irse
-
El hombre guarda mejor el secreto ajeno que el suyo
-
El hombre guarda mejor el secreto ajeno que el suyo; la mujer, por el contrario, guarda mejor su secreto que el ajeno.
-
¡Y ved cómo ahora soy castigado! El infierno no guarda terrores para mí. Ésta es mi condición.
-
La clave del éxito empresarial es la cooperación. La fricción retarda el progreso.
-
Para las chicas era tímido como un violetita, pero jugando al fútbol era una bestia parda. Me desfogaba yo allí de mala manera
-
Todo hombre se debe mucho guardar de su palabra, de manera que sea acertada y pensada antes que la diga; ya después que sale de la boca, no puede hacer nada que no sea dicha.
-
Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así. Aprovecharlo o que pase de largo depende, en parte, de ti. Dale el día libre a la experiencia para comenzar, y recíbelo como si fuera fiesta de guardar. No consientas que se esfume, asómate y consume la vida a g
-
Nada tienes que temer, al mal tiempo buena cara, la Constitución te ampara, la justicia te defiende, la policía te guarda, el sindicato te apoya, el sistema te respalda
-
La mujer eléctrica nos aguarda a ti y a mí, así que es hora de emprender un viaje. Puedes arrojar todos tus complejos a la costa mientras sobrevolamos el mar lleno de amor.
-
La fortuna, la felicidad y la paz mental, aguardan a aquellos que aprenden a buscar el milagro escondido dentro de las cosas comunes.
-
Mentiras aguardan a aquel que usa la mente y el alma para gobernar los hechos insulsos de la diminuta y vencida prepotencia.
-
El misionero es el enviado del Hijo de Dios, que predica la paz, que por doquiera difunde la caridad, y que ofrece felicidad a los que lo escuchan. Sólo para sí guarda los padecimientos.
-
En el rodillo del cardador, recorrido recto y torcido unos son y el mismo.
-
El respeto mutuo implica la discreción y la reserva hasta en la ternura, y el cuidado de salvaguardar la mayor parte posible de libertad de aquellos con quienes se convive.
-
¡Qué cosa tan extraña es la felicidad! Nadie sabe por dónde ni cómo ni cuándo llega, y llega por caminos invisibles, a veces cuando ya no se le aguarda.