Subyugaba aquella voz de combate rebotando en los cerros: la voz del jefe que aconsejaba lealtad. Flagraban en su acero fugaces lampos. A cada acción, su caballo alfaba.
Frases célebres sobre: ball. [Página 12]
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Todo está bien, ya soy un poco dios en esta soledad, con este orgullo que ha tendido a las horas una ballesta de palabra.
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La revolución no escoge sus caminos: hizo sus primeros pasos hacia la victoria bajo el vientre del caballo de un cosaco
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Desnudo, sobre un caballo desnudo bajo la lluvia torrencial.
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Apártate del camino gorrión sin casta. Pasa el caballo.
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Siembra el paisano la vida plantando trigos tempranos y aunque el caballo esté sano lo cuida de la garganta que aunque el caballo no canta, lo ha de tener siempre a mano.
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Al lanzarse los caballeros a la carga, los canteros se escurrieron entre las casas ardiendo. William se dio cuenta, bien a pesar suyo, de que se trataba de una táctica inteligente. Los caballeros los siguieron; pero a los canteros les resultaba más fácil
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Entonces, se produjo un cambio de marea en el otro lado. A la derecha, donde luchaban los hombres a caballo, dio la impresión de que el ejército del rey retrocedía. La retirada llegó a convertirse en descarada huida. Fueron muchos los hombres del rey que
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Estoy al fin bajo la desagradable necesidad de decirte que a pesar de todos los ahorros y cuidados, estoy sintiendo la estrechez económica. Realicé mis últimos viajes como un mendigo, pero los gastos en alimentación para mí y mi caballo son inevitables y
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No se enganchan a la misma lanza el caballo fogoso y la cierva temerosa
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Ahora veo bien que han muerto los antiguos tiempos, cuando cada nueva aurora traía una noble aventura y cada aventura traía un noble caballero.
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A veces lamento hablar en español: escuchado desde la otra orilla debe ser algo incomparable, lleno de chasquidos y latigazos, terrible carga de caballería de abiertas vocales, por entre un campo erizado de consonantes clavadas como estacas.
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Este hombre, en verdad, es muy valioso para quien es amigo suyo, pero el más terrible enemigo para quien se le enfrenta, y tiene fuerzas de infantería, de caballería y navales que todos vemos y conocemos por igual.
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Nosotros estamos en un vehículo mucho más seguro que los jinetes, porque ellos van suspendidos encima de caballos con miedo no sólo de nosotros, sino también de caerse, mientras que nosotros, bien firmes sobre la tierra, golpearemos con mucha más fuerza,
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¿Habéis visto a la ballena blanca? - ¿Qué ballena? -La ballena blanca...Un cachalote...Moby Dick, ¿Le habéis visto? -Nunca he oído hablar de tal ballena. ¡Cachalot Blanche! ¡Ballena blanca!No. -Muy bien, entonces; adiós por ahora, y volveré a veros dentro
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En busca de la ballena habíamos estado navegando por el Ecuador a unos veinte grados al oeste de las Galápagos; y toda nuestra faena, después de determinado nuestro derrotero, fue ajustar las vergas y mantenernos a favor del viento: el buen barco y la con
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El viejo está empeñado en perseguir a esa ballena blanca, y este diablo trata de enredarle y hacer que le dé a cambio su reloj de plata, o su alma, o algo parecido, y entonces él le entregará a Moby Dick.
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Por alguna curiosa fatalidad, así como se nota a menudo de los filibusteros de ciudad que siempre acampan en torno a los palacios de justicia, igualmente, caballeros, los pecadores suelen abundar en las cercanías más sagradas.
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No ve el cielo negro y el mar encolerizado, no nota las tablas agitadas, y bien poco escucha ni atiende al lejano rumor de la poderosa ballena, que ya, con la boca abierta, surca el mar persiguiéndole.
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Un carruaje bien rápido, rodando a distancia en la noche oscura y tirado por cuatro briosos caballos por caminos invisibles, ésa es mi idea de la felicidad.