¿No es más bella la vida de mi corazón desde que amo?
Frases célebres sobre: bella. [Página 7]
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Del mismo modo en que solemos mirar un reloj parado como si aúm andase, también le miramos la cara a una mujer bella como si aún nos amase.
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Un corazón herido cae sumiso sobre una flor más bella que el paraíso, las nupcias de dos bocas, toda una vida que la llama invisible muere encendida.
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Es curioso -dice Luder- En el fondo de los ojos de las personas extremadamente bellas hay siempre un remanente de imbecibilidad.
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¡Oh perfecta criatura! No he podido veros sin admirar en vos al autor de la naturaleza y sentir mi corazón herido de ardiente amor hacia la más bella de las imágenes en que él se ha pintado.
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Si poseyeseis cien bellas cualidades, la gente os miraría por el lado menos favorable.
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Escoge una mujer de la cual puedas decir: hubiera podido elegirla más bella, pero no mejor.
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Todo es bello para el que tiene el alma bella.
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El enamorado de un alma bella permanecerá fiel durante toda su vida, porque ama una cosa permanente.
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Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida.
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Escoge a una mujer de la cual puedas decir: hubiera podido escogerla más bella, pero no mejor
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Elige una mujer de la cual puedas decir: Yo hubiera podido buscarla más bella pero no mejor.
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Arte no es representar lo bello, sino bellamente las cosas.
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Se va el tiempo, mi amiga... Mas no es cierto: somos nosotros ¡ay! Los que nos vamos. Ni de ti ni de mí quedará huella. Y cuando tú estés muerta y yo esté muerto, nada habrá de este amor de que hoy hablo ámame, entonces, mientras eres bella.
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De nuestro amor, del que tanto hablamos ahora, cuando hayamos muerto no quedará nada; por tanto, ámame ahora, mientras todavía eres bella.
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Toma esta rosa, amable cual tú eres; rosa entre rosas bellas la más rosa; diosa en flor entre flores la más diosa de las Musas, la Musa de Citeres.
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Siempre fue bella, pero, cuando la conocí, era tan bonita, inteligente y atractiva que tenía alrededor un centenar de moscones
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Mis ojos, que codician cosas bellas como mi alma anhela su salud, no ostentan más virtud que al cielo aspire, que mirar aquellas.
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Es por su propia seguridad -explicó un camillero. - ¿A quién queréis engañar? ¡Ni hablar! ¡La seguridad es el último refugio de los bellacos!
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La esperanza es un árbol, el más frondoso, y de sus bellas ramas dependen todos.