Cuando el diablo está satisfecho, es una buena persona.
Frases célebres sobre: diablo. [Página 6]
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El diablo mira con envidia a quien sufre mucho y lo expulsa al cielo.
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El diablo es simplemente la ociosidad de Dios cada siete días.
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Con la palabra diablo se consiguió crear un enemigo poderosísimo y temible de tal manera que era razonable sufrir por tal enemigo.
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Tengo de mi raza el ascetismo y del diablo la soberbia.
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Cuando no hablamos de Dios o en el nombre de Dios, es porque el diablo nos habla y nos escucha en un silencio formidable.
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En el mundo que hay fuera del monasterio, nadie se preocupa de ti. Los patos se tragan a los gusanos y los zorros matan a los patos. Luego, llega el hombre y dispara contra los zorros. El diablo caza al hombre.
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Todo aquel que aspira al poder ya ha vendido su alma al diablo.
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Todo aquel que aspire al poder, ya ha vendido su alma al diablo.
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Lo terrible en cuanto a Dios, es que no se sabe nunca si es un truco del diablo.
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Dios no habría alcanzado nunca al gran público sin ayuda del diablo.
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El diablo le da la espalda a una puerta que se cierra.
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Nada complace más al diablo que la intolerancia de los reformadores.
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Dios creó el alimento, el diablo los cocineros.
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¿Con que vendrá?. eso solo lo saben Dios, el diablo, el pitcher nombre y el catcher nombre.
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Mis recuerdos son como las monedas en la bolsa del diablo: cuando uno la abre, sólo encuentra hojas secas
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Pero si para divertirte necesitas el permiso de los demás, entonces eres verdaderamente un pobre diablo
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El viejo está empeñado en perseguir a esa ballena blanca, y este diablo trata de enredarle y hacer que le dé a cambio su reloj de plata, o su alma, o algo parecido, y entonces él le entregará a Moby Dick.
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No se me ocurre dónde diablos aprendió estas técnicas, pero poseía el secreto de alcanzar el corazón de las masas.
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El diablo se alegra, sobre todo, cuando logra arrebatar la alegría del corazón del servidor de Dios. Llena de polvo las rendijas más pequeñas de la conciencia que puedan ensuciar el candor del espíritu y la pureza de la vida. Pero cuando la alegría espiri