Dentro, en tus ojos, donde calla y duerme un palpitar de acuario submarino, quisiera, licor tenue al difumino, hundirme, decantarme, adormecerme.
Frases célebres sobre: due. [Página 22]
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Allí donde la toques, la memoria duele.
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Cuando eres un constructor de barcos, nadie te presta atención. Pero cuando eres el dueño de los Yankees de Nueva York... lo hacen, y me encanta.
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Se puede luchar contra los muertos, pero cuando llegan sus amos, cuando empieza a levantarse esa neblina blanca... ¿Cómo se lucha contra la niebla, cuervo? Sombras con dientes...Un aire tan frío que duele hasta respirar, como un cuchillo que atraviesa el
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El tiempo no duerme los grandes dolores, pero sí los adormece.
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Ningún hombre perfectamente dueño de su lenguaje llega a dominar otro.
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Olviden a los politicos, los politicos solo son puestos en esa posición para darles la ilusión de que tienen la libertad de escoger, pero no la tienen, tienen dueños, ellos son sus dueños.
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Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
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No te puedo asegurar sobrevivir aquí, si vienen y van como si fueran sus tierras, no ven que les duele.
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Ama de veras a su enemigo el que no se duele de la injuria que se le hace, sino que, por el amor de Dios, se requema por el pecado que hay en su alma. Y muéstrele su amor con obras.
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El avaro visita su tesoro por traerle a la memoria que es su dueño, carcelero de su moneda.
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Mejor es que duela el cuerpo, no el alma.
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Se arrepiente en espinas el que duerme en cama de rosas
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Lo más importante es que los socios estemos unidos. Queremos ser dueños de nuestro propio destino
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Yo te pido que esta noche no me dejes en el mar, que ya no duermo por las noches, siento que algo va a estallar.
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No, estoy montando guardia. Ferayear respondiendo a la pregunta de ¿Te estas duermiendo? cuando estaba en estado de embriaguez sentado en el retrete.
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Muy a menudo, en los cambios de gobierno, para el pobre cambia solamente el nombre del dueño.
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Toda belleza duerme
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Cuando frecuentaba el bosque de pequeña, me decían que una serpiente podría picarme, que podría coger una flor venenosa o que los duendes me podrían raptar, pero continué yendo y no encontré sino ángeles, mucho más tímidos ante mí de lo que yo pudiera sen
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La imposibilidad de encontrar un solo pueblo, una sola tribu donde el nacimiento provoque duelo y lamentación, prueba hasta qué punto la Humanidad se encuentra en estado de regresión.