Mi marido es la persona más dulce que existe. No podría imaginarme con ningún otro Dita antes del divorcio.
Frases célebres sobre: dulce. [Página 15]
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No te diré de qué fibra está formado el corazón que me sostiene: me será más dulce decir que lo tengo hecho de Ti, de tu sonrisa, y de las penas inmensas que me llegan contigo...
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Fue siempre todo en Ella tan luciente, que nadie, suspirando dulcemente, podrá olvidar su gracia arrobadora
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Hay perfumes frescos como carne de niño, dulces como los oboes, verdes como las praderas
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Las palabras parecen tan insignificantes, tan inútiles. Solo puedo decir que... Gracias por el honor de ser invitado aquí... Oh son gente maravillosa y dulce, gracias.
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Amantes viejos, sobran las palabras para entendernos. Todo lo hemos dicho y hasta nuestro silencio es un dulce silencio repetido.
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Amargas son las raíces del estudio, pero los frutos son dulces
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En ti el aire se hace noble, costa de arena fina la piel, la carne el mar extenso y el amor más dulce, la más armónica marea.
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Hoy que has vuelto, los dos hemos callado, y sólo nuestros viejos pensamientos alumbraron la dulce oscuridad de estar juntos y no decirse nada.
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La fuerza de mis brazos que te agobian tan dulcemente, el gran beso insaciable que se bebe a sí mismo.
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Boca amarga porque imposible, dulce boca no probaré, ríes sin beso para mí, besas a otro con seriedad.
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La enfermedad, pues no estar del todo bien es enfermedad, me interesa y también me interesa ella, la dulce jovencita. Me encanta, y por ella, si no por usted, o por enfermedad, vendré.
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Oh, pero si tuviera las estrellas de la noche más oscura y los diamantes del océano más profundo, renunciaría a ello a cambio de tu dulce beso, porque eso es todo lo que quiero poseer.
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Si por espíritus altos se entiende un género de nobleza del ánimo, que le inclina a ser dulce, benigno, complaciente, humano, liberal, obsequioso, convengo en que los genios amorosos están dotados de esta buena disposición.
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Es poderosísima la fuerza de la costumbre para hacer no sólo tratables, pero dulces, las mayores asperezas.
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Nada hay más dulce que la miel, excepto el dinero.
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Nada existe más dulce que la miel. Excepto el dinero.
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Sintió que su corazón se ensanchaba, y poniendo sobre él su mano, exclamó con acento conmovido: - ¡Qué dulce debe ser amar!
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Que la mortalidad se rinda y se haga dulce al chocar con el labio y con la lágrima
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Sentía que se había producido en mi un gran cambio: mi emoción era mucho menos triste que el abatimiento en que estaba sumido hacía mucho tiempo. La tristeza de la separación se mezclaba con vagas pero dulces esperanzas, con la espera impaciente del pelig