Ahí arriba es un mundo distinto, el cuerpo reacciona de forma diferente
Frases célebres sobre: ere. [Página 425]
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Ha sido muy difícil. Estás deshidratado, estás cansado. Ahí arriba es un mundo distinto, el cuerpo reacciona de forma diferente
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La riqueza de un pueblo no es la del suelo, sino la del cerebro.
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No merece la pena morir en un salto. Pero al menos matarse saltando desde la estatua de Jesús tiene algo de gloria
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¡Cuántos hay que teniendo lo bastante enriquecerse quieren al instante, abrazando proyectos a veces de tan rápidos efectos que sólo en pocos meses, cuando se contemplaban ya marqueses, contando sus millones, se vieron en la calle sin calzones!
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Te juzgarán virtuoso si eres, aunque perverso, poderoso; y aunque bueno, por malo detestable cuando te miran pobre y miserable
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Quien oye aduladores, nunca espere otro premio.
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Yo he visto mujeres feas que tratadas son hermosas.
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El oro es como las mujeres, que todos dicen mal de ellas y todos las desean.
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No quiso la lengua castellana que de casado a cansado hubiese más de una letra de diferencia.
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Quien no ama la vida, no la merece. ¿Qué viene a ser esta vida, sino un breve camino para la muerte?
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El querer no es elección porque ha de ser accidente.
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La traición y la violencia son armas de dos filos que hieren a quienes las emplean más que a sus enemigos.
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El cerebro es más grande que el cielo si los pones uno junto al otro el primero contiene al segundo y sin dificultad te incluye a ti también.
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Mi idea del atractivo femenino camina por la vereda de enfrente de la plena exposición. Seduce mucho mejor una insinuación que una aparatosa muestra gratuita del físico.
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El burgués es un hombre que tiene dinero y consideración, y que siempre quiere más dinero y más consideración.
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¡Quieren ser libres y no saben ser justos!
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No sé qué composición tendrán nuestras almas, pero sea de lo que sea, la suya es igual a la mía, y en cambio la de Eduardo es tan diferente como el rayo lo es de la luz de la luna, o la nieve de la llama.
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Sueño con mi padre todas las noches, siempre un sueño diferente, y olvido lo que hago durante el día, preguntándome dónde estará. Sin nadie, continúo pensando. ¿Cómo puede ser eso?
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Requiere menos esfuerzo intelectual el condenar que el pensar.