Penas hay tan secretas en nuestra vida, con que sangra por dentro tan honda herida, que el tiempo que remedía toda amargura a ésta sola adormece, pero no cura.
Frases célebres sobre: herida. [Página 4]
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La bondad es lo único importante, ya que es el bálsamo que pone un poco de suavidad en cualquier herida amarga.
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Hambrientamente lucho yo, con todas mis brechas, cicatrices y heridas, señales y recuerdos del hambre, contra tantas barrigas satisfechas: cerdos con un origen peor que el de los cerdos
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No hace al muerto la herida, hace tan sólo un cuerpo inerte.
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Es fuego amor que no se siente arder, es herida que duele y no se siente; es un contentamiento descontente; es dolor que no atina sin doler.
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A veces pienso que no vale la pena hacer amigos. Se van de nuestra vida después de un tiempo y dejan una herida mucho más dolorosa que la soledad anterior a ellos.
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El amor sólo con amor se paga, las heridas de amor sólo con amor se pueden curar
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Nuestros barcos eran, ciertamente, juguete de los vientos y las olas, del mismo modo que Gulliver lo era de los gigantes brobdinagianos, pero nosotros, en nuestra estable morada, quedábamos a salvo de las heridas de aquella naturaleza en erupción.
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La gente interfiere con la naturaleza y por mucho que lo intentan, no pueden curar las heridas que causan.
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Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda.
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Nunca, nunca tengas miedo de hacer lo correcto, especialmente si el bienestar de una persona o animal está en juego. Los castigos de la sociedad son pequeños en comparación con las heridas que infligimos a nuestra alma cuando miramos para otro lado.
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Cuando un hombre pega a su amante inflinge una herida; cuando pega a su esposa es un suicidio.
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Poseo tres perros feroces: ingratitud, soberbia y envidia. Cuando estos tres perros muerden, la herida es muy profunda
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Me colmas como la sangre en la herida fresca derramándote en su oscura huella.
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Ibas caminando hacia el misterio. Yo salí a su encuentro y te alcancé... Triste, cruzabas por la vida y al ver tu almita herida te acompañé...
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No me quejaré. He recibido la vida como una herida y he prohibido al suicidio que cure la cicatriz. Quiero que el Creador contemple, en cada hora de su eternidad, la grieta abierta. Es el castigo que le inflijo.
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Y, ¿Con qué aliciente? La gloria. ¡Oh! ¡La gloria, que casi siempre arroja sus laureles sobre el ataúd, donde han caído derribadas por el hambre del cuerpo ó los supremos dolores del alma! No importa. Con la planta herida por los abrojos del camino y la f
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Algunas palabras abren heridas. Otras abren caminos.
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La libertad no muere jamás de las heridas que recibe. El puñal que la hiere lleva a sus venas nueva sangre.
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Para todas las heridas del alma, por profundas que sean, el tiempo, ese gran consolador tiene su bálsamo