La verdad está siempre en la horca, y la mentira en el trono.
Frases célebres sobre: ira. [Página 133]
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Mira dos veces para ver lo exacto; mira una sola vez para ver lo hermoso
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He descubierto que las raíces de nuestra vida moral están completamente podridas, que la base de nuestra sociedad está corrompida por la mentira.
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Admiramos el talento, el valor, la bondad, los deberes extraordinarios, las pruebas supremas; pero sólo guardamos respeto para la riqueza.
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No se sirva pues de ese elevado término de ideal cuando tenemos para eso, en el lenguaje habitual, la excelente expresión de mentira.
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Las verdades tan antiguas son prácticamente seniles. Y cuando una verdad es así de vieja, difícilmente puede diferenciarse de una mentira.
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Traficamos con inmundicias y podredumbre. ¡Nuestra entera vida social, tan floreciente, se funda en una mentira!
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Si quita usted la mentira vital a un hombre vulgar, le quita al mismo tiempo la felicidad.
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La mentira se desvanece; la verdad triunfa al fin y permanece
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Los cielos son tan grandes como grande es nuestra aspiración
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Si logras mostrarle a una persona lo malo que ella está haciendo, procura hacer entonces lo bueno. La gente cree sólo lo que mira. Deja que vean tus obras buenas.
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¿Podría haber para nosotros mayor milagro que mirarnos por un instante con los ojos del otro?
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Cuando termina la ley empieza la tiranía.
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Vive cada estación del año conforme transcurre, respira el aire, paladea la fruta y resígnate a las influencias de cada temporada.
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Hay que tener aspiraciones elevadas, expectativas moderadas y necesidades pequeñas.
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Contemplado el mundo se puede dudar de la mujer; pero ya no es posible dudar más mirando la propia madre.
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El historiador es un profeta que mira para atrás.
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Los que tratamos de tomar la antorcha y seguir los pasos de Jesucristo, no debemos descansar hasta que los muros de la injusticia, la exclusión y la mentira caigan en nuestra preciosa tierra americana ancha y enajenada.
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Cuando una puerta de felicidad se cierra, otra se abre, pero muchas veces miramos tanto tiempo la puerta cerrada que no vemos la que se ha abierto para nosotros.
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Así el Siglo XX así zumbó la Limitada rugió cerca y dejó tres hombres aún hambrientos en las vías, mirando con afán las luces de cola secarse y converger, huyendo, barrenadas y diestras, fuera de la vista.