Cuando se busca tanto el modo de hacerse temer se encuentra siempre primero el de hacerse odiar.
Frases célebres sobre: mero. [Página 29]
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Aquellos cuya conducta se presta más al escarnio, son siempre los primeros en hablar de los demás.
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Lo primero que hace una mujer cuando quiere que un hombre la alcance es echar a correr
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Cuando naces en una familia numerosa no te queda más remedio que espabilar y ser fuerte
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Primero son mis dientes que mis parientes.
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Quien da primero, da dos veces.
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De la mar, el mero, y de la tierra, el carnero.
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Primero es la obligación que la devoción.
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Los padres deben ser los primeros amigos de los hijos.
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El mayor número de los males que afectan al hombre provienen del hombre mismo
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Cuanto más estudiamos la cuestión, tanto más estamos obligados a afirmar que la sociedad, en si, es responsable de las acciones antisociales cometidas en medio de ella; y que ningún castigo, ninguna cárcel y ningún verdugo puede disminuir el número de tal
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El número es el que rige las formas y las ideas, y la causa de los dioses y los demonios.
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El mayor número de los males que sufre el hombre proviene del hombre mismo.
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En el alma de un esclavo no puede hallarse el menor resquicio donde pueda albergarse la virtud, y que ningún hombre sensato puede fiarse nunca de ellos. El más sabio de los poetas Homero declara así, refiriéndose a Zeus, nos dice: al hombre que cae en esc
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Cultivad asiduamente la ciencia de los números, porque nuestro crímenes no son más que errores de cálculo.
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Las mujeres parecen primero ángeles, luego supone uno si serán demonios, y poco a poco empieza uno a comprender, que son hembras, como las yeguas, como las vacas...
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En el fondo, la teoría de probabilidades es sólo sentido común expresado con números.
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El orden político descansa fundamentalmente en dos principios contrarios: la Autoridad y la Libertad. El primero inicia; el segundo determina.
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El vendedor de éxito se preocupa primero por el cliente, y luego por los productos.
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Saber proponer lo efímero se ha convertido en una de las mayores virtudes de nuestro tiempo