Sentarme a dibujar todos los días es algo que me gusta. Siempre me ha gustado dibujar, me ha gustado contar. O sea, el mío es un trabajo vocacional y el gusto lo sigo manteniendo.
Frases célebres sobre: mío. [Página 18]
Hay un total de 366 freses célebres sobre "mío" este sitio web. [Página 18]
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¿Qué somos? Me preguntaste una semana o un año después, ¿Hormigas, abejas, cifras equivocadas en la gran sopa podrida del azar? Somos seres humanos, hijo mío, casi pájaros, héroes públicos y secretos.
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Escucha el sonido del remo al cortar sus aguas. Y en las tardes de invierno cuando la fantasía sueña en el crepitar de la chimenea, en sus oídos de viejos enamorados el río de su amor canta en los juncos. Oh amor mío, ama el pasado, pues en algún día fuim
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Somos ese ser. Los dos nos hemos perdido a nosotros mismos y hemos creado otra cosa, algo que sólo existe como la unión entre los dos. Dios mío, estamos enamorados. De la manera más profunda que es posible enamorarse.
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Tú dices que eres santo, y eso porque no te he visto pecar. Ay, pero existen aquellos que te ven pecar, amigo mío.
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Y ahí estaba él, con el rostro demasiado cerca del mío. Su belleza aturdió mi mente...Era demasiada, un exceso al que no conseguía acostumbrarme.
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¿Porqué leer uno de los míos? ¡Sé cómo termina!
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Y, quizás, los mástiles, invitando a las tormentas son los que un viento inclina sobre los naufragios perdidos, sin mástiles, sin mástiles, ni islas fértiles... ¡Pero, oh corazón mío, escucha el canto de los marineros!
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No creo que la Wikipedia fuera factible sin las. Ahora me pregunto ¿el mío era un wiki al no tener esta capacidad?
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Lo que piensen de mi no es asunto mío.
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Aunque siempre te escapas, amor mío, eres mi presente perpetuo.
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Lo que sucede, hijo mío, es que para conseguir la entrada en la Gloria hay que soñarla primero. Y en este siglo XX los hombres sueñan poco. Están ocupadísimos y no tienen tiempo para estas cosas.
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Verde mar, cielo añil. Nunca se vio tanta belleza, ay Dios mío, que lindo es mi Brasil
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Mi luz te piensa a ti, luz de mi vida, pasión mía, luz mía, fuego mío llama mía inmortal, noche encendida, cauce feliz de mi profundo río, arrebatada flecha, alba elegida, mi dulce otoño, mi abrasado estío.
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¿Por qué he de preocuparme? No es asunto mío pensar en mi. Asunto mío es pensar en Dios. Es cosa de Dios pensar en mi.
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Considero yo muchas veces, Cristo mío, cuán sabrosos y cuán deleitosos se muestran vuestros ojos a quien os ama, y Vos, Bien mío, queréis mirar con amor.
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Quien no amare al prójimo no os ama, Señor mío.
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¡Oh Señor y verdadero Dios mío! Quien no os conoce, no os ama.
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¡Cuan triste es, Dios mío, la vida sin ti!
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Hago mi trabajo con Jesús, lo hago por Jesús, lo hago para Jesús y, por tanto, los resultados son de Él, no míos