En las palabras se refleja el talento, y en las miradas, el alma
Frases célebres sobre: miradas. [Página 2]
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Pero en Piura era distinto. En Piura el sol tenía que atraer forzosamente sus miradas y hacerla pensar en él y sentirlo dentro de sí, porque el sol piurano penetra hasta en las cuencas de los ciegos. Es una obsesión.
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Como un último retrato, en nuestros ojos impresas lucirán nuestras miradas.
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El ángel de los sueños te ha besado para dejarte amor sentido y musical y cuyos sones de tristeza llegan al alma mía, como celestes miradas en esta niebla de profunda soledad.
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Del encuentro y adhesión de sus ardientes miradas nace el primer germen del nuevo ser.
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La inclinación de dos personas de distinto sexo es ya la voluntad de vivir del nuevo individuo que ellas pueden y querrían engendrar, una voluntad que ya se agita en el encuentro de sus miradas.
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Nunca he visto caras, porque he mirado a la gente en el ojo, sólo vi sus miradas.
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Todas nuestras miradas están fijadas en estos momentos en ese monoplaza, pilotado por algún piloto
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Hay en el perfume una fuerza de persuasión más fuerte que las palabras, el destello de las miradas, los sentimientos y la voluntad. La fuerza de persuasión del perfume no se puede contrarrestar, nos invade como el aire invade nuestros pulmones, nos llena,
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Miradas todas del amor, instantes divinos, moristeis prematuramente.
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La esperanza del cielo en las miradas y el perdón generoso entre los labios.
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Mantiene un desafío de miradas conmigo la rana.
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Hay dos miradas: La mirada del cuerpo puede olvidar a veces, pero la del alma recuerda siempre.
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Caminamos en la tempestad, pero más allá de ella está el sol, el sol de Dios, espléndido, eterno. Ellos podrán, durante algún tiempo, velarlo, encubrirlo a nuestras miradas, pero jamás borrarlo del cielo.
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Y si es amor, lo que nunca compartimos, las vidas que no vivimos juntos, las miradas que esquivamos, las mentiras que dañaron, nada nos importará si es amor.
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Pero a vosotras, coquetas de profesión, yo os quiero aunque esto sea un pecado. Las sonrisas, las caricias, las prodigáis a todos, en todos fijáis amables miradas, y a quien no crea las palabras le aseguráis un beso; quien os quiere es libre y triunfa. An
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Las miradas que ya al conocer se hablan entre sí en la distancia, no hacen falta palabras... ¡Qué más da! Si ya interpretamos lo que claman.
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A fuerza de mirar, uno se olvida de que puede ser también objeto de miradas.
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Juro por la burra de Balaam que, si sigue callando, haré que se arrepienta de su obstinación. Y diciendo estas palabras, el Califa no pudo evitar lanzar sobre el desconocido una de sus peligrosas miradas; éste ni se inmutó: el ojo asesino no le produjo el
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Diez miradas para ver la belleza que se presenta entre un sueño y una catástrofe.