Enfurézcase quien quiera, con tal de que yo no sea hallado culpable de haber guardado un impío silencio; pues soy plenamente consciente de ser un deudor de la palabra divina, por grande que sea mi indignidad. Nunca se ha podido discutir en serio el verbo
Frases célebres sobre: odi. [Página 45]
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El periodismo es un oficio fácil. Cuestión de escribir lo que dicen los demás.
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¿Acaso el destino preservaba mi razón sólo para arrastrarme irresistiblemente a un final más horrible e impensable de lo que haya podido soñar nadie?
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Odioso para mí, como las puertas del Hades, es el hombre que oculta una cosa en su seno y dice otra.
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Amé la justicia y odié la iniquinidad, por eso muero en el destierro.
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La epistemología, en el nivel de la historia natural, es en su mayoría inconsciente y en consecuencia difícil de modificar.
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Es una ley inexorable en la vida de los sexos, la acción anafrodisíaca de la costumbre.
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La propiedad es odiosa en su principio y mortifera en sus efectos.
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Medios de comunicación es sólo una palabra que ha venido a significar mal periodismo.
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Mas vale caer de espaldas que de rodillas
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La señora se arrodillara, diciendo su Ave María; Ella no cree, pero entre los católicos, incluso los escépticos son corteses.
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Odio las imposiciones, me gusta la autenticidad y yo lo soy.
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La paz llegará, cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros
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Mas nunca pude saber, a pesar de la lupa de aumento con que miraba y examinaba el poema acabado, qué brújula infatigable me había conducido en esta pequeña y grande odisea.
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Vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanzas, de recelo.
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Nunca he podido entender porque una persona se pasa dos años escribiendo una novela, cuando puede comprar una por $10.
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¿No es ello la causa de todas nuestras revoluciones? Porque entre el Estado, que prodiga promesas imposibles, y el público, quien ha concebido esperanzas irrealizables, se vienen a interponer dos clases de hombres: los ambiciosos y los utópicos.
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En la medida en que una categoría de necesidades, y sus correspondientes satisfacciones, permanece en el dominio de la libertad, cada cual establece al respecto su propia norma y la modifica a voluntad.
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Creo en la naturaleza, en las aves, el mar, el cielo, en todo lo que puedo ver o que tiene evidencia real. Si estas cosas son las que entendemos por Dios, yo creo en Dios. No creo en un Dios personal a quien busco por comodidad o a una persona física que
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Pies para siempre helados de mi madre en la tumba, desde aquí os estoy besando y de rodillas.