Hay personas que nunca se habrían enamorado si no hubieran oído hablar nunca del amor.
Frases célebres sobre: oíd. [Página 7]
Hay un total de 239 freses célebres sobre "oíd" este sitio web. [Página 7]
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Otro en desnudo altar incienso ofrece no menos de los dioses recibido; que mucho un limpio corazón merece, y siempre de los dioses es oído.
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Le expliqué que el mundo es una sinfonía, pero que Dios toca de oído.
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Tango que viene de lejos a acariciar mis oídos como un recuerdo querido con melancólicos dejos.
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Cuando tenía quince años, estaba empeñado en aprender; a los treinta, contaba con una base firme; a los cuarenta, ya no tenía dudas de nada; a los cincuenta, conocía la ley del cielo; a los sesenta, tenía los oídos bien abiertos; a los setenta, era capaz
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Y de repente el mar: la rabiosa rebeldía del Atlántico henchía sus oídos.
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Si queréis conocer la ingratitud del hombre, oídlo hablar de la mujer
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Asesino alevoso, ingrato a Dios y enemigo de los hombres, es el que, so pretexto de dirigir a las generaciones nuevas, les eneseña un cúmulo aislado y absoluto de doctrinas, y les predica al oído, antes que la dulce plática de amor, el evangelio bárbaro d
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Un ejército sin agentes secretos es como un hombre sin ojos ni oídos.
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Si hay palabras y agravios como cuchillos, cuyas profundas heridas nunca cicatrizan ultrajes cortantes e insultos de dentado y venenoso filo, hay también palabras de consuelo demasiado dulces para el oído receloso, y cuyo eco perdura en nuestra memoria:
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La música es el arte más directo, entra por el oído y va al corazón... Es la lengua universal de la humanidad.
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Si el ser humano estuviera destinado a pensar, no tendría oídos.
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Además, es evidente que está en mejores condiciones para juzgar aquel que ha oído, como si se tratase de un litigio, todos los argumentos opuestos.
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Sí, ya he oído todo. Ahora sólo me falta callarme.
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La función de la Inteligencia es creadora. No debe, por ende, conformarse con la subsistencia de una forma social que su crítica ha atacado y corroído tan enérgicamente.
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Podremos saber que nada vale más que la brizna roída por un conejo o la ortiga creciendo entre las grietas de los muros. Pero nunca dejaremos de correr para acompañar a los niños a saludar el paso de los trenes.
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Cómo hablaros del otoño cuando tengo todavía en el oído esa agria flauta de la primavera que me llena la boca de agua
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Abre tu alma y tu oído al son de mi mandolina: para ti he hecho, para ti, esta canción cruel y zalamera.
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Las confidencias del amor no pueden ser confiadas al aire sin acarrear desastres. Deben ser reveladas solamente por escrito, no caer en oídos de nadie, disimularse a la naturaleza y a todas las clases de la sociedad.
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En silencio en nada define la carencia sonora: define el estado en que el oído está más alerta.