Por ello amo la noche, cima donde se me da su gracia. Ni desnudez ni ropaje. El llega a las cuevas de mi corazón alargando las galerías redondas de mis ojos. Yo le penetro como espada suya a cambio de la claridad con que él me traspasa.
Frases célebres sobre: ojo. [Página 60]
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No se acaban tus ojos; son los otros los ciegos.
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Atardece mi casa y su corredor de begonias se ilumina de rojos.
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Tus ojos son las fuentes donde beben los tigres, que cuando tienen sed no respetan las selvas.
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No puedo quedarme en las cosas eternas porque tengo sangre, tengo pies, tengo adioses en el pelo y olvidos en los ojos.
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Toda en mis ojos brilla la desnudez de tu presencia.
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Tú eres más mis ojos porque ves lo que en mis ojos llevo de tu vida.
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Existen cosas inolvidables: esos ojos tuyos, aquella guerra triste, el tiempo en que vendrán los pájaros, los niños.
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Nada nos hiere tanto como hallar una flor sepultada en las páginas de un libro. La lectura calla; y en nuestros ojos, lo triste del amor humedece la flor de una antigua ternura.
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Sin la ausencia presente de un pañuelo se van los días en pobres manojos. Mi voluntad de ser no tiene cielo.
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¿Qué harás? ¿En qué momento tus ojos pensarán en mis caricias? ¿Y frente a cuales cosas, de repente, dejarás, en silencio, una sonrisa?
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En una de esas tardes sin más pintura que la de mis ojos, te desnudé y el viaje de mis manos y mis labios llenó todo tu cuerpo de rocío.
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Meciéndose en los álamos el viento te descuentan la dicha de tus ojos bebiéndose en los míos.
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Su paso era bello: ni corto ni largo. En sus ojos cabían los montes y todo el paisaje en sus brazos.
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Me incliné sobre ella y recorrí la piel de su vientre con la yema del dedo. Bea dejó caer los párpados, los ojos y me sonrió, segura y fuerte. Tenía diecisiete años y la vida en los labios
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El poeta escribe para expresarse, es decir, para afirmarse a sus ojos analizando sus propios sentimientos, sin ocuparse con exceso de las reacciones de los auditores eventuales.
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Uno acaba convirtiéndose en aquello que ve en los ojos de quienes desea
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No creas todo lo que vean tus ojos... La imagen de la realidad que nos brindan nuestros ojos es sólo una ilusión, un efecto óptico
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Un despojo de una guerra que, como casi todas las guerras, se peleaba en nombre de Dios y de la patria para hacer más poderosos a hombres que ya lo eran demasiado antes de provocarla
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Algunas hojas del almendro expiran en degradado rojo. Otras apenas están naciendo, verde pulido donde la luz estalla. El tronco es el mismo y todas las hojas son la misma antigua hoja brotando de su fin mientras que vorazmente la vida, sin contraste, me d