Soy un efímero y no demasiado descontento ciudadano de una metrópoli creída moderna porque todo gusto conocido ha sido evitado en los mobiliarios y en el exterior de las casas así como en el trazado de la ciudad.
Frases célebres sobre: raz. [Página 121]
Hay un total de 4343 freses célebres sobre "raz" este sitio web. [Página 121]
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Diez mil locos puestos en un montón no hacen una persona razonable
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La inteligencia no es una magnitud extensa, sino intensa; por esto opone un hombre razonable su criterio a diez mil personas, y mil necios no hacen un hombre razonable.
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La belleza es una carta de recomendación que nos gana de antemano los corazones.
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La Crítica de la razón pura podría ser denominada el suicidio del entendimiento su suicidio en la filosofía
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Cuantas menos razones tiene un hombre para enorgullecerse de sí mismo, más suele enorgullecerse de pertenecer a una nación
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Soy el santo, orando en la terraza, como las bestias pacíficas que pacen hasta el mar de Palestina. Soy el sabio del sillón sombrío. Las ramas y la lluvia se lanzan contra la ventana de la biblioteca.
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Una de las pruebas del liderazgo es la capacidad de reconocer un problema antes de que sea una emergencia
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Muchos fotógrafos piensan que si compran una cámara fotográfica mejor podrán tomar fotografías mejores. Una cámara fotográfica mejor no hará nada si no tienes la idea en tu cabeza o en tu corazón.
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Nunca te arrepientas de nada. Todo pasa por una razón
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La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.
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Tras cada hombre viviente hay treinta fantasmas, pues esa es la razón en la que los muertos superan a los vivos
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La vida está hecha para obrar, y es tan corta, que si nos obstinamos en razonar cada uno de nuestros pasos, corremos el peligro de quedar inmóviles
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Cuerpo, te pido por favor sepárate del alma, o sea muérete, sea un masivo ataque al corazón o sea lo que sea pero adrede.
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Un corazón grande se llena con poco.
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Que lo irracional se deja en cierto modo persuadir por la razón.
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Como la vista es al cuerpo, la razón es al alma.
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Después por un juego de la fortuna me vi convertido en novelista, y comprendí que la fortuna tenía razón.
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No lloremos al niño porque el niño es de plata; queda como un recuerdo prendido al corazón.
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Ven -me dice- mi casa está muy cerca. Vamos del brazo, ven. Cosa de instantes. Pero yo sé desde antes que su palacio es un cajón con tuercas.