Un sistema de propaganda consecuente presentará a las personas que han sido maltratadas en los estados enemigos como víctimas dignas de atención, mientras que aquellas tratadas con igual o mayor severidad por el propio gobierno o el gobierno de los estado
Frases célebres sobre: severidad.
Hay un total de 13 freses célebres sobre "severidad" este sitio web.
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El exceso de severidad produce odio, como el exceso de indulgencia debilita la autoridad.
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El gobernante debe tener energía sin fanatismo, principios sin demagogia y severidad sin crueldad.
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Dos excesos deben evitarse en la educación de la juventud; demasiada severidad, y demasiada dulzura.
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Casi siempre es injusticia la austera severidad, y la dulce caridad es casi siempre justicia
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Debemos cuidar de que los delitos no sean castigados con más severidad de la que merecen.
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El egipcio amaba la piedra dura de los enormes edificios; la severidad de su conciencia le hacía buscar siempre los problemas más difíciles.
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¿Y si la hubiera juzgado con demasiada severidad? ¿Y si fuera su vida un simple rosario de horas, sencillo y extraño como la vida de un pájaro alegre a la mañana, inquieto por el día, cansado a la puesta del sol? ¿Y si fuera su corazón simple y voluntario
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Cuando llega la muerte, la gran reconciliadora, jamás nos arrepentimos de nuestra ternura, sino de nuestra severidad.
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Eso sí: tenía el genio fuerte y no consentía la más pequeña falta; pero su mucho rigor nos obligaba a quererle más, porque el capitán que se hace temer por severo, si a la severidad acompaña la justicia, infunde respeto, y, por último, se conquista el car
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Jaime, mi padre, antes de calmarse y abrir su tienda Casa Ukrania, había trabajado como artista de circo. ... Podría pensarse que en mi infancia fui más influido por Jaime que por Sara, mi madre. Sin embargo, no es así. Si la severidad era la base de la e
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Los hombres jóvenes son como toros decía Targelia con severidad, por tanto, a menos que sean extraordinariamente ricos e importantes, jamás les entrego a una de mis doncellas. Una prostituta y una de mis cortesanas delicadas serían lo mismo para ellos e
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Estrechez de espíritu: en realidad no admito nada del otro, no comprendo nada. Todo lo que, del otro, no me concierne, me parece extraño, hostil; experimento entonces respecto de él una mezcla de pavor y de severidad: temo y repruebo al ser amado, desde e