Tengo que escoger lo que detesto: o el sueño, que mi inteligencia odia, o la acción, que a mi sensibilidad repugna; o la acción para la que no nací, o el sueño para el que no ha nacido nadie. Resulta que como detesto a ambos, no escojo ninguno, pero, como
Frases célebres sobre: sue. [Página 105]
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El mundo es de quien nace para conquistarlo y no de quien sueña que puede conquistarlo.
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Un buen crítico es el que suele ser más severo con sus propios trabajos que con los ajenos.
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La soledad del poder consiste en saber que éste es siempre el último teléfono que suena. Y que yo tengo que decidir. No puedo trasladar la decisión a una instancia superior.
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La democracia directa o autogestión impide la creación de una clase política, los notables, constituida por los cargos electivos desde los sindicatos a los concejales y parlamentarios que sin el control de base, suele conducir a un distanciamiento entre e
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La riqueza de un pueblo no es la del suelo, sino la del cerebro.
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No es lo que está roto, no, el agua que el vaso tiene: lo que está roto es el vaso y, el agua, al suelo se vierte.
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Tan blanca, sin figura, ya tu mano levanta la esquina de mi sueño... ¿Por dónde va tu carne? ¡Qué huida! : Monte, luz, aire...
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Yo quiero huir, perderme lejos, allá en esas regiones en que unas anchas hojas tiemblan sobre el estanque de los sueños que inundan.
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La virtud, como el arte, hallarse suele cerca de lo difícil.
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Es de suma importancia tener en los trabajos tolerancia; pues la impaciencia en la contraria suerte es un mal más amargo que la muerte.
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Que el grande y el pequeño somos iguales lo que dura el sueño.
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La buena suerte no es casual, es producto del trabajo; así la sonrisa de la fortuna tiene que ganarse a pulso.
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Espero que mi cabeza no crezca, me quedare con los pies sobre el suelo, pegada a mis amigos y familia, y tratar de lidiar con una vida normal
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Sueño con mi padre todas las noches, siempre un sueño diferente, y olvido lo que hago durante el día, preguntándome dónde estará. Sin nadie, continúo pensando. ¿Cómo puede ser eso?
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El corazón sigue sollozando en su sueño.
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El baile nos puso de buen humor, y éste creció más cuando llegó la banda de música de Gimmerton, con sus quince músicos, entre los que había un trompeta, un trombón, clarinetes, flautas, oboes y un contrabajo, fuera de los cantantes. La banda suele recorr
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No quiero hacer elegías, no quiero conmover vuestros corazones; sé muy bien que los corazones de los legisladores suelen ser corazones de piedra.
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Yo estoy resuelto a luchar contra todo y contra todos sin más baluarte que la confianza y el apoyo de mi pueblo
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Dispuestos a no abandonar ni un instante la obra grandiosa que hemos emprendido, llegaremos resueltos hasta el fin, aceptando ante la civilización y ante la historia, las responsabilidades de este acto de suprema reivindicación