Fue embarazoso, y humillante, perdí a mi mejor amigo. Todo lo que sabía cambió, cambió en una noche, y yo no podía controlarlo.
Frases célebres sobre: perdí. [Página 2]
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Dios, Satanás, el paraíso y el infierno; todo desapareció un día a mis quince años, cuando abruptamente perdí mi fe. ... Y después, para probar mi recién descubierto ateísmo, me compré un sándwich de jamón..., por lo que probé por primera vez la carne pro
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A las flores de un día, que no duraban, que no dolían, que te besaban, que se perdían.
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No sé como decirte que hoy, me he dado cuenta del tiempo que perdí contigo dando vueltas, a un sueño donde me jurabas ser princesa y has resultado ser tan solo una promesa Viviendo Deprisa.
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Ahora bien, como no poseemos ningún libro que contenga ese pacto de Moisés y, a la vez, el pacto de Josué, es necesario conceder que dicho libro se perdío.
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En el Arriaga lo perdí todo.
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Cuando perdí a mi madre,Antonia García de Videgain, perdí un gran pedazo de mi alma.
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Si hoy perdía me tenían que sacar en helicóptero de La Bombonera.
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Mi fe no es ciega, mi fe es que va cegata, yo, perdí mi alma ya por un cubata...
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Según con la imaginación iba alejándose de sus sentimientos íntimos, atraída por la realidad de la vida, en su pensamiento perdían limpieza las ideas y serenidad los juicios.
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Yo tenía un par de años más que ella, pero nos enamoramos, en el cuarenta y seis nos casamos y en el setenta y tres la perdí. Eso duró mi historia sentimental
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Porque nada he deseado aparte de tu amor nunca perdí mi tierra que me invento contigo
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Me duele tanto el silencio por lo mucho que perdí. Que no se quede callado el que quiera ser feliz...
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Perdí la cabeza en tu almohada.
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Cuida tu cuerpo. Haz de él lo mejor que puedas. No te preocupes por los defectos. Mírame a mí. No soy ningún Dios griego, pero no perdí mi tiempo lloriqueando porque no nací con aspecto de dios. Recuerda que nadie es tan feo como se piensa que lo es
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Llama. A tu casa voy con ángeles, palabras. Dame algún consuelo de amor, sonrisa pálida. Pálida paloma, ausencia de mis ojos, fortuna que perdí y hallo vestida, hermosa.
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Mi corazón latía atónito y disperso...¡El limonar florido, el cipresal del huerto, el prado verde, el sol, el agua, el iris! ¡el agua en tus cabellos!. Y todo en la memoria se perdía como una pompa de jabón al viento
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Como se pierden las barcas, ¡ay de mí! Como se pierden las nubes y las barcas, me perdí. Y pues nadie me lo pide, ya no tengo corazón. ¿Quién me compra una naranja para mi consolación?
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Gracias le doy a la Virgen, gracias le doy al Señor, porque entre tanto rigor y habiendo perdido tanto, no perdí mi amor al canto ni mi voz como cantor.
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Me sentí herida cuando perdí a los hombres de los que me enamoré. Hoy, estoy convencida de que nadie pierde a nadie, porque nadie posee a nadie. Ésa es la verdadera experiencia de la libertad: tener lo más importante del mundo, sin poseerlo