Cada artista escribe su propia autobiografía.
Frases célebres sobre: prop. [Página 115]
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El secreto de la vida es tener una tarea, un propósito, algo a lo que someter toda tu vida, algo a lo que das todo, cada minuto de tu día por el resto de tu vida. Y lo más importante de todo es que eso debe ser algo que jamás puedas lograr.
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Sea de día o de noche, dormido o despierto, tengo costumbre de mantener siempre cerrados los ojos, para concentrar más el deleite de estar en la cama. Porque ningún hombre puede sentir bien su propia identidad si no es con los ojos cerrados.
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La vida había echado hondas raíces en ella y, por lo mismo, su goce más intenso consistía en sentir dentro de sí la continuidad entre las agitaciones de su propia alma y las del mundo externo.
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¿Acaso no recuerda lo que yo mismo le he dicho, que uno debe hacer de su propia vida una obra de arte?
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Su serenidad no era más que el adorno proporcionado por unas flores silvestres en las ruinas de sí mismo.
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La vida es la que nos empuja, cuando nos habíamos propuesto algo muy diferente.
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El que desprecia demasiado, se hace digno de su propio desprecio.
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Un error es peligroso en proporción a la cantidad de verdad que contiene.
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Tenemos que aprender a nuestra propia costa, para poder aprovecharnos del pasado
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Vivir es querer sin descanso o restaurar cotidianamente la propia voluntad
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De todas las propiedades que pertenecen a los hombres de honor, nada es tan preciada como el carácter.
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Se puede experimentar tanta alegría al proporcionar placer a alguien que se sienten ganas de darle las gracias.
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Al amor propio se le hiere; no se le mata.
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Si hay un secreto del buen éxito reside en la capacidad para apreciar el punto de vista del prójimo y ver las cosas desde ese punto de vista así como del propio
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Los desempleados crearon su propia miseria por no trabajar lo suficiente
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En medio de aquel sol abrasador, di de beber a unos, refresqué con agua las heridas de otros y consolé a los agonizantes, a quienes sus propios compañeros empujan con el pie porque estorbaban el paso.
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Tiendo más, por naturaleza, al ocio y a la meditación que al trabajo, pero de cuando en cuando, los problemas económicos me obligan – pues la meditación proporciona tan pocos ingresos como el ocio – a aceptar lo que se llama un empleo.
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Contemplado el mundo se puede dudar de la mujer; pero ya no es posible dudar más mirando la propia madre.
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Mucha gente se hace una idea equivocada sobre la verdadera felicidad. No se consigue satisfaciendo los propios deseos, sino siendo fieles a un cometido que merezca la pena.