Me regañaban mis tíos porque les robaba la guitarra porque siempre estaba detrás de ella, hasta que un día un señor que se llama Diego Quintero, me puso una en las manos y me enseñó a tocarla.”
Frases célebres sobre: baba.
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Si hubiera podido, me robaba el plasma. ¿Saben por qué yo me lo robaba? Porque yo estaba en Pinto Durán, había un televisor Sony, que yo no lo había pagado. Era de la Federación, un regalo, y yo estaba preocupado por si se caía. Y no era ni mío. ¿Qué quie
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Yo solía ir a ver a Damon cuando tocaba sus cosas extrañas. Era sólo un piano que no se acababa, sin cantar ni nada. Un coñazo.
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… lo que había sido el siglo que se acababa: el horror de los regímenes totalitarios, después la caída de la Unión Soviética, los Estados Unidos convertidos en amos del mundo, el planeta sometido a las bombas, a los mercados y a los aullidos puritanos del
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De Ugo Cavallero Mentía, triscaba con el extranjero, robaba a más no poder.
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Acababan de celebrar las bodas de oro matrimoniales, y no sabían vivir ni un instante el uno sin el otro, o sin pensar el uno en el otro, y lo sabían cada vez menos a medida que se recrudecía la vejez.
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Yo soy lo más y todo lo demás no existe. Quiero que publiquen eso, pero no dicho por mí sino porque lo piensan. ¿O son sordos? ¿Catupecu Machu es música? ¿Babasónicos es música? ¿Los Piojos? ¿Airbag? ¿Cómo puede ser que ellos graben discos y a mí me recha
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Veremos si es cierto que el alcalde de Bogotá Refiriéndose a sí mismo actuó irregularmente porque le quitó quinientos mil millones de pesos que cuatro contratistas le robaban a los usuarios de aseo.
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En Madrid, jamás llegué a pisar la calle, porque cada vez que aparecía en la puerta del Hotel Ritz, una legión de caballeros arrojaban sus capas al suelo para que caminara sobre ellas, poniendo ante mí una alfombra que nunca se acababa.
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En ese tiempo estabamos todos colgados en ácido. Acababamos discutiendo con los árboles, pero lo peor es que a menudo ganaban ellos la discusión.
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Ya se estaban produciendo entonces en mí, y yo todavía no lo sabía, las primera señales de hundimiento de cavernas calcáreas subterráneas, que se derrumbaban bajo el peso de camadas arqueológicas estratificadas -y el peso del primer hundimiento hacía caer
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Consagrada como quiero ser, entrego lo que me inspira y lo que no a Babaji.
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Si hubieras dicho que primero tenía el brazo de una manera y luego de otra, podría ser que la propia cuesta, por gravedad, hace caer un brazo. Si acababa de ser asesinada, todavía está blandita.
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Sí, pensé, acababa de encontrar la respuesta a mi enigma. A diferencia del hombre musulmán, que establece su dominación por medio del uso del espacio excluyendo a la mujer de la arena pública, el occidental manipula el tiempo y la luz. Este último afirma
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Cartagena, la ciudad que posee el alma del Mediterráneo. El puerto de Cartagena ha jugado en mi vida un papel decisivo. De crío no iba a clase para ver los barcos que arribaban, los pescadores que volvían de alta mar. Era una atmósfera extraordinaria con
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Había trabajado duro para conseguir aquel din... bueno, los bancos y los mercaderes habían trabajado du... bueno, en alguna parte de la cadena alguien había trabajado duro para obtener aquel dinero, y ahora un tercio del mismo acababa de ser... bueno, rob
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Y yo, que en la fabulosa tierra de la que acababa de regresar había contemplado una luz celestial infinitamente más portentosa, anhelé que él la eclipsara para siempre.
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Cuando seáis vieja, por la noche con las velas, sentada cerca del fuego, devanando e hilando, diréis, mientras cantáis maravillándoos mis versos, Ronsard me alababa en los tiempos en que era bella.
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Con ese Julio Cortázar era posible ser amigo pero imposible intimar. La distancia que él sabía imponer, gracias a un sistema de cortesías y de reglas a las que había que someterse para conservar su amistad era uno de los encantos del personaje: lo nimbaba
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A finales del siglo XX el joven Montano, que acababa de publicar su peligrosa novela sobre el enigmático caso de los escritores que renuncian a escribir, quedó atrapado en las redes de su propia ficción y se convirtió en un escritor que, pese a su compuls