¿Cómo no voy a creer en Dios? No hay artista que pueda no creer en Él. Dios nos hace pintar.
Frases célebres sobre: creer. [Página 27]
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No puedes creer en Dios hasta que no creas en ti mismo.
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Otro creería que la nave, al cortar con la proa la ola altanera, se va a precipitar en tan terrible viaje a los abismos. Pero allá dentro, invisible entre los mástiles, hay un marinero que sabe dirigir la nave.
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La credulidad es creer con poca evidencia, sin evidencia, o en contra de la evidencia.
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Si uno piensa con bastante fuerza, se verá obligado por la ciencia a creer en Dios.
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La ciencia nos obliga absolutamente a creer con perfecta confianza en un Poder Directivo... en una influencia aparte de las fuerzas físicas, dinámicas o eléctricas... La ciencia nos obliga a creer en Dios.
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Una de las supersticiones del ser humano es creer que la virginidad es una virtud.
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Me satisface creer que hay muchas cosas posibles en las que no se piensa.
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No puedo creer que Dios sea un débil zurdo.
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Creo -es nada más un creer- que de mi poesía bien podría hacerse el arco con que una gacela traza la mañana.
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Uno de mis errores fue creer que todos éramos hermanos.
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Pocos son los escritores que renuncian. Jugamos a creernos inmortales. Nos equivocamos en el juicio de nuestras propias obras y en el juicio siempre impreciso de las obras de los demás. Nos vemos en el Nobel, dicen los escritores, como quien dice: nos vem
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Para rezar a Dios con devoción no hace falta creer en Dios según los dogmas de ninguna religión.
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O Dios, podría estar limitado en una cárcasa de nuez, y creerme el Rey del espacio infinito.
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Fue increible para mí ver al equipo de Mac en las primeras filas. Era como si ninguno de nosotros pudiese creer que en realidad había terminado. Todo el mundo empezó a llorar
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Le enseñé que si actuaba como si algo fuera posible, acabaría siéndolo. Le dije que, si fingía tener el control absoluto de una situación, la gente creería que lo tenía
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Las grandes almas pasan inadvertidas, se ocultan; generalmente, sólo dejan trascender un poco de originalidad. Hay más almas grandes de las que pudiera creerse.
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Yo no tenía ninguna esperanza, y sin embargo vivía de esperanzas; desde que ella había desaparecido, no me quedaba otra cosa. No sabía qué descubrimientos, qué burlas, qué torturas me aguardaban aún. No sabía nada, y me empecinaba en creer que el tiempo d
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Esta vida da pocas explicaciones. Por eso necesitamos algo a lo que agarrarnos por encima de nosotros. Hay que creer en Dios para levantarse cada mañana.
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Un hombre es la suma de sus propias desgracias. Podría creerse que la desgracia acabará un día por menguar, pero entonces es el tiempo el que se vuelve desgracia.