Nada hay absolutamente inevitable, siempre y cuando haya buena voluntad
Frases célebres sobre: voluntad. [Página 23]
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Descubrí entonces un grupo de ranas muy ocupadas en alimentarse en un charquito entre los árboles. Me detuve para mirarlas y ellas me dieron una lección en su firme voluntad de continuar viviendo.
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La diferencia entre perseverancia y obstinación es que una viene de una fuerte voluntad, y el otro de un fuerte no.
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Pueden prohibirme seguir mi camino, pueden intentar forzar mi voluntad. Pero no pueden impedirme que, en el fondo de mi alma, elija a una o a otra.
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Para la acción nada es más útil que la estrechez de pensamiento combinada con fuerza de voluntad
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Vivir es querer sin descanso o restaurar cotidianamente la propia voluntad
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El carácter es la energía sorda y constante de la voluntad.
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La voluntad es el asiento del poder; de ahí saca el hombre fuerzas para mandar y para obedecer
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El carácter es la fuerza sorda y constante de la voluntad.
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Busquemos la verdad, con la confianza de un niño, y la voluntad de un iniciado.
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El destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad.
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El destino no reine sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad
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El gran secreto del poder se encuentra en la voluntad.
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La educación es por lo menos una forma de culto de la voluntad, no de cobarde culto del hecho.
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Aunque la literatura produzca desechos, cuando menos intenta educar a su hombre. El asunto está en escucharse. Todos, o casi todos los oficios son oficios de desechos. La literatura es uno de los raros ejercicios que exigen del hombre una voluntad singula
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El espíritu es un ser simple, indiviso y activo: en cuanto percibe las ideas se llama entendimiento; y en cuanto las produce y opera sobre ellas, se llama voluntad.
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Sabemos por experiencia que podemos despertar a voluntad las ideas en nuestra mente y variar, siempre que nos acomode, la escena que nos representan. Basta que lo queramos, e inmediatamente surge en nosotros esta o aquella idea, la cual, también con sólo
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Nuestro deseo, nuestra voluntad de saber, deben ser para ella un suplicio más. ¿Quién nos asegura que, si nos enteramos, el hecho de conocer su misterio no sea el comienzo de un drama más espantoso que los que ya se produjeron aquí?
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La justicia es una constante y perpetúa voluntad de dar a cada uno lo que le toca.
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Pero hasta tanto que llegue ese momento amenazador nuestro héroe no desea nada, porque está por encima del deseo, porque está saciado, porque es artista de su propia vida y se forja cada hora según su propia voluntad.